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Tratar la mente para mejorar la salud oral

La psicoodontología ofrece beneficios a los profesionales, los pacientes y las clínicas. Imagen: Dental Tribune
Miguel Angel Flores

Miguel Angel Flores

jue. 27 agosto 2026

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La práctica odontológica no termina con el diagnóstico ni con la ejecución del tratamiento. Miedo, ansiedad, hábitos, estrés y experiencias previas pueden condicionar la conducta del paciente y los resultados clínicos. La psicoodontología propone integrar herramientas de la psicología en la consulta para comprender esos factores y convertirlos en parte activa de la prevención, la adherencia terapéutica y la relación odontólogo-paciente.

Más allá de dientes y encías

La psicoodontología integra principios psicológicos aplicados a la práctica dental y amplía la mirada clínica hacia los factores cognitivos, emocionales y conductuales que influyen en la salud oral. Su utilidad puede observarse en tres ámbitos estrechamente relacionados: el paciente, el profesional y la propia clínica.

Para el paciente, este enfoque puede contribuir a reducir el miedo, la ansiedad dental y la tolerancia a los procedimientos. Una comunicación más empática facilita además que comprenda su proceso, participe en las decisiones y mantenga una mayor adherencia al tratamiento. Las técnicas de manejo emocional y conductual pueden ayudar también a controlar el estrés y a intervenir sobre hábitos nocivos como el tabaquismo, el bruxismo, la respiración bucal o la onicofagia.

Para el odontólogo, comprender las respuestas emocionales y conductuales facilita el manejo de pacientes ansiosos o complejos, mejora la comunicación clínica y favorece diagnósticos más integrales. Al mismo tiempo, una relación terapéutica más sólida puede disminuir parte de la tensión que genera la consulta y contribuir a reducir el desgaste profesional.

Los beneficios de la psicoodontología para los pacientes reducen la ansiedad, y refuerzan su adherencia al tratamiento. Imagen: Dental Tribune

 

La clínica también se beneficia: una mejor experiencia del paciente favorece la fidelización, las recomendaciones y la aceptación de los planes de tratamiento. A ello se suman un mejor clima de trabajo, una diferenciación más clara y el fortalecimiento de la reputación del centro.

 

El consultorio como espacio para cambiar conductas

La aportación de la psicoodontología resulta especialmente visible cuando el problema oral está vinculado a una conducta mantenida en el tiempo. En esos casos, tratar únicamente la manifestación clínica puede ser insuficiente si no se interviene también sobre el comportamiento que contribuye a producirla o perpetuarla.

El tabaquismo es un buen ejemplo. Además de sus repercusiones sistémicas, se asocia con enfermedad periodontal, alteraciones de la cicatrización, lesiones potencialmente malignas y peores resultados de determinados tratamientos odontológicos. La consulta dental ofrece una oportunidad para detectar el hábito, informar sobre sus consecuencias y realizar intervenciones breves orientadas al cambio.

Herramientas como la entrevista motivacional, el control de estímulos, las estrategias cognitivo-conductuales, el entrenamiento para manejar el estrés y el refuerzo del autocontrol pueden incorporarse al acompañamiento del paciente. La periodicidad de las visitas odontológicas permite, además, realizar seguimiento, reforzar avances y derivar a psicología clínica o a especialistas en adicciones cuando sea necesario.

La psicoodontología integra psicología con práctica odontológica para comprender los factores emocionales, cognitivos y conductuales que influyen en la salud bucodental, la relación terapéutica y la experiencia del paciente.

 

Caso clínico 1: tabaquismo y enfermedad periodontal

Un paciente de 46 años consulta por sangrado gingival frecuente, halitosis y sensibilidad dental. Refiere fumar aproximadamente 15 cigarrillos diarios desde hace más de 25 años y haber intentado abandonar el hábito en dos ocasiones, sin éxito, principalmente por ansiedad relacionada con el trabajo.

La exploración muestra signos compatibles con enfermedad periodontal, pigmentaciones extrínsecas, inflamación gingival generalizada, cálculo supragingival y cambios queratósicos de la mucosa compatibles con irritación crónica asociada al tabaquismo.

El abordaje combina el tratamiento periodontal con las siguientes estrategias dirigidas al comportamiento:

1. Educación y toma de conciencia. Con apoyo visual intraoral se explica la relación entre el tabaco, la progresión de la enfermedad periodontal y el riesgo de lesiones potencialmente malignas.

2. Entrevista motivacional. Se explora la disposición para dejar de fumar. El paciente manifiesta preocupación por su salud e interés moderado en abandonar el hábito, especialmente por su familia.

3. Identificación de detonantes. Se reconocen como situaciones asociadas al consumo el estrés laboral, el café y los momentos posteriores a las comidas.

4. Metas conductuales. Se plantea reducir progresivamente el número de cigarrillos, sustituir el cigarrillo posterior al almuerzo por una caminata corta y utilizar técnicas de respiración para manejar la ansiedad.

5. Refuerzo y seguimiento. Las citas periodontales se utilizan para reconocer los avances y registrar la reducción del consumo, con controles mensuales.

6. Interconsulta. Ante la dependencia moderada, se recomienda apoyo de psicología clínica para reforzar las estrategias de manejo de la ansiedad.

A los tres meses, el paciente refiere haber reducido el consumo a tres cigarrillos diarios y percibe un mayor control sobre el deseo de fumar. Clínicamente se observa disminución del sangrado y de la inflamación gingival, junto con una respuesta favorable al tratamiento periodontal.

Caso clínico #1. Evolución clínica de un paciente con tabaquismo durante el abordaje periodontal y conductual. Fotos: Alejandro Amaiz

 

Caso clínico 2: recuperar al paciente que teme al dentista

La ansiedad dental demuestra hasta qué punto los factores emocionales pueden modificar la salud oral. Una paciente acude a consulta después de más de diez años sin visitar al odontólogo. Explica que, durante la adolescencia, sufrió una experiencia dolorosa en una extracción y que desde entonces evitó por completo la atención dental. La sensibilidad al frío, el dolor al masticar y la fractura de un diente terminan por llevarla de nuevo a consulta.

La exploración revela múltiples caries activas en molares y premolares, lesiones interproximales, restauraciones antiguas filtradas, gingivitis por acumulación de biofilm y un riesgo elevado de caries. Desde el inicio, la paciente presenta nerviosismo, sudoración y tensión muscular.

En este caso, el objetivo inicial no es realizar el mayor número posible de procedimientos, sino recuperar primero la sensación de seguridad y control. El plan se organiza de forma progresiva:

1. Escucha activa y validación emocional. La paciente dispone de un espacio para explicar su experiencia y sus temores, favoreciendo una alianza terapéutica basada en la confianza.

2. Educación y control cognitivo. Con lenguaje sencillo y apoyo visual se explican las lesiones, su origen y las alternativas terapéuticas. Reducir la incertidumbre ayuda a disminuir uno de los principales detonantes de la ansiedad.

3. Manejo de la ansiedad. Se utiliza respiración profunda guiada, señales acordadas para detener temporalmente el procedimiento y sesiones de corta duración, aumentando la percepción de control de la paciente.

4. Tratamiento progresivo. La primera visita se limita a profilaxis, educación y una restauración sencilla; las siguientes se destinan a caries moderadas y, posteriormente, a rehabilitación y prevención.

5. Reforzamiento positivo. Después de cada cita se reconoce el progreso conseguido, fortaleciendo la confianza y la percepción de logro.

Tras varias sesiones se restauran las piezas afectadas, mejora la salud gingival y la paciente refiere una disminución significativa del miedo dental. Finalmente acepta incorporarse a un programa de controles preventivos cada seis meses.

Caso clínico #2. El tratamiento se realizó de forma progresiva para reducir la ansiedad dental del paciente. Fotos: Alejandro Amaiz

 

Una odontología más preventiva y humana

Estos dos casos clínicos muestran una misma idea: la conducta del paciente forma parte del problema clínico y, por tanto, también puede formar parte de la solución. La psicoodontología no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento odontológico, sino que añade herramientas para comprender por qué un paciente evita la consulta, mantiene un hábito perjudicial o tiene dificultades para adherirse a las recomendaciones.

Integrar estas estrategias permite que el odontólogo trascienda una práctica centrada exclusivamente en reparar daños y asuma un papel más activo en la educación, la prevención y la modificación de conductas. Cuando la situación supera el ámbito de una intervención breve en consulta, la derivación a profesionales de la psicología o de otras disciplinas completa el abordaje interdisciplinario.

 

El autor ha publicado recientemente el libro titulado “Psicoodontología: Visión interdisciplinaria entre la Psicología y la Odontología: beneficios directos a pacientes, personal de salud y clínica”.

 

Conclusión: tratar mejor exige comprender mejor

La salud oral está condicionada por factores biológicos, pero también por emociones, experiencias y comportamientos. Incorporar la dimensión psicológica a la consulta puede mejorar la comunicación, la adherencia y la experiencia del paciente, además de facilitar el manejo de hábitos de riesgo y de la ansiedad dental. En este contexto, la psicoodontología ofrece al profesional una perspectiva complementaria: no se trata solo de intervenir sobre dientes y encías, sino de comprender a la persona que hay detrás de cada tratamiento.

Nota. Los Drs. Alejandro Amaiz y Miguel Angel Flores son autores del libro titulado “Psicoodontología: Visión interdisciplinaria entre la Psicología y la Odontología: beneficios directos a pacientes, personal de salud y clínica”, publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica y disponible en edición impresa y en formato digital. La primera edición impresa del libro está disponible solo en Costa Rica.

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