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Prevención y educación en salud

El concepto de recitación se basa en que ningún paciente debe irse del consultorio sin tener ya programada una nueva cita. En la imagen, cabezales desechables del sistema de profilaxis Proxeo de W&H, que es ideal para tratamientos preventivos ya que permite realizar una limpieza profunda de zonas de difícil acceso sin molestar al paciente. Foto: W&H

lun. 19 febrero 2024

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La autora de este artículo, fundadora de la red educativa ROCA Internacional, explica que la educación en salud del paciente es esencial para su bienestar. Para ello, las consultas de prevención constituyen una de las herramientas más poderosas para que el paciente vuelva periódicamente al consultorio. La Dra. Melania González y Rivas comenzará el 28 de febrero un curso de especialidad titulado Especialidad Internacional en Odontología Comunitaria, Familiar y Social“, en el que se abordarán estos y muchos otros temas relevantes.

El concepto de salud integral de las personas se basa en tres principios fundamentales: Educación para la salud, como fuente de información y construcción colectiva del conocimiento, Educación para la salud, centrada en el mejoramiento de la calidad de proyectos de vida y Educación para la salud, como parte indivisible y fundamental del “acto médico” que ponemos en práctica todos los días en nuestros pacientes.

Es fundamental que los profesionales de la salud reflexionen sobre la calidad de la atención que quieren dar a sus pacientes y la imperiosa necesidad de formar equipos interdisciplinarios en los que el odontólogo pueda actuar e interactuar.

La formación odontológica está caracterizada como una práctica individualista orientada a paliar la sintomatología clínica del proceso de la enfermedad. Los planteamientos teóricos que lo sustentan son estos:

  • Educación para la salud, como parte del modelo médico dominante basado en la enfermedad.
  • Educación para la salud, como un mecanismo de control social en virtud de su actuación en la medida que culpabiliza al sujeto enfermo de su enfermedad.
  • Educación para la salud, como educación para la vida y no como un entrenamiento para soportar inexorablemente la enfermedad.

De estos planteamientos surge otro interrogante: ¿Cómo podemos cimentar una oferta de educación para la salud coherente con la práctica a nivel individual y comunitario?

La concepción de salud determinará cuál será el abordaje de la atención a realizar, en la que lo más importante es el compromiso del profesional con la realidad donde se inserta su acción práctica, orientando un programa que contemple al individuo como un ser humano integral donde lo bucal sea un componente más.

La de Educación para la salud como educación para la vida plantea como principios básicos la construcción colectiva del conocimiento donde se reúnen experiencias y saberes en relación a la salud y a su defensa, asumiendo que se está en capacidad de aportar lo que la comunidad solicita como prioridad.

La Educación para la salud debe estar volcada hacia la construcción de proyectos de vida; con esta premisa debe superar el carácter de adiestramiento contra el daño y constituirse en una educación para la vida, cuya formación supere el estrecho espacio de la enfermedad.

La Educación para la salud no debe ir separada del acto profesional, sino que lo debe caracterizar como un intercambio de saberes, mediante una comunicación clara y respetuosa, superando el lenguaje técnico e instrumental y adecuándose a la comprensión de cada paciente.

Educar en salud significa participar en un proyecto en cuyas políticas van más allá de la ausencia de enfermedad. Un proyecto que implique reflexiones internas en los individuos acerca del qué, porqué y para qué de las acciones que promueve, que en este caso estarán en el “espacio social de la salud”, entendiéndose éste como la vida.

Lo más importante en todo este planteamiento es que el equipo de salud esté consciente del mensaje y las acciones implícitas en el proceso de educar en salud, que definitivamente tendrán que ver con su propio cambio de actitud, en la visión de salud individual, familiar y en la calidad de vida que se desee lograr en la comunidad en la que ejerce su práctica diaria.

En resumen, un programa motivacional para prevenir o restaurar la salud bucal deberá sustentarse en el conocimiento de la persona, generando interés, demostrando preocupación, escuchando y facilitando información. Cuando existe una discrepancia entre la actuación deseada del paciente y la actuación real, se trata por lo general de fallas en el proceso de motivación que imposibilitan establecer y mantener un hábito a largo plazo.

Cuando el programa motivacional está dirigido a un programa de educación para la salud preventivo comunitario, será indispensable lograr refuerzos motivacionales que se trabajen con el equipo a cargo de cumplir los objetivos del programa. Esto necesitará que se realice un cronograma de reuniones evaluativas con los recursos humanos, diseñando acuerdos y formalizando compromisos de cumplimentación de las metas del programa.


El valor de la visita preventiva

Aunque las recomendaciones con respecto a los intervalos óptimos de las visitas varían entre países y sistemas de asistencia odontológica, recomiendan tradicionalmente controles cada tres, seis o doce meses, de acuerdo al nivel de riesgo del paciente.

La visita preventiva o recitación o implica involucrar a los pacientes en el hábito de la consulta trimestral, semestral o anual que aconsejan todos los organismos internacionales de salud bucal, convirtiéndola en un nuevo servicio que puede brindar el odontólogo.

La recitación en sí misma es una de las herramientas de marketing más poderosas que existe. Por medio de ella se logra lo siguiente:

  • Crear una práctica positiva para la salud del paciente, realizando controles preventivos
  • Identificar a la atención programada como una situación que no está ligada al dolor y a la urgencia
  • Fijar y mantener la presencia del nombre del profesional en su vida cotidiana
  • Hacer que el paciente visite el consultorio al menos dos veces por año y que reciba la posibilidad de detectar tempranamente patologías que luego podrían volverse más complejas
  • Estimular la recomendación del paciente hacia familiares y amigos, al tener un contacto más constante con el profesional.

La recitación se basa en esta consigna: "Ningún paciente debe irse del consultorio sin haber acordado antes una nueva cita".

Después de ser atendido por el odontólogo, éste le recordará al paciente la importancia de regresar a los 3, 6 o 12 meses y le avisará a su secretaria para que le dé turno para esa fecha. El paciente recibirá de ella un recordatorio digital con la cita, incluyendo el día y la hora. Para poder entregar esa cita se deberá contar con una agenda que cubra todo un año o una agenda perpetua. En este punto, es común que aparezcan una objeción del paciente, aduciendo que no desea establecer la cita ya que no sabe qué días tendrá disponibles a los 6 meses, que está a punto de mudarse o argumentos similares.

Para hacer frente a esto, la secretaria le explicará que, según su experiencia, sus datos no van modificarse tanto en un semestre y que lo más sencillo es fijar la recitación para el mismo día de la semana y la misma hora de la consulta que acaba de tener. También le dirá, para mayor tranquilidad de la persona, que podrá comunicarle cualquier cambio luego cuando ella lo contacte.

Un último detalle: en la agenda, junto al nombre de la persona, se pondrá una R para que, en el momento de hacer la llamada telefónica, se advierta rápidamente que se trata de una recitación.

Se enviara al paciente una semana antes por redes o email o aplicaciones específicas un mensaje breve que comience con una frase del estilo: "Como habíamos convenido en su momento...". Esto permite recordarle al paciente el compromiso mutuo contraído. Dos días antes de la fecha se realiza un llamado/WhatsApp al paciente recitado para recordarle su turno.

La cita de recitación

Este momento, que representa la culminación de todo el proceso anterior, debe estar perfectamente organizado, reconociendo el odontólogo que un paciente de recitación es un paciente especial.

El odontólogo tiene que saber que el paciente llega por ese motivo. Fue él mismo quien lo citó y es por ello que sería un error preguntarle: "¿Qué lo trae por aquí?"

El paciente tiene que sentir que tras la cita está la seria intención de hacer un chequeo preventivo.

Control de higiene bucal

Cada odontólogo actuará en esta cita según su criterio profesional. Es aconsejable incluir el control de la higiene bucal. Esto es, que el paciente se cepille los dientes delante del odontólogo para comprobar que lo está haciendo bien. Llegado este momento, el odontólogo le regalará un cepillo de dientes con su logotipo, teléfono, e-mail.

Para esta tarea es ideal que el consultorio cuente con un Área de Prevención, formada por un lavatorio, un espejo y buena iluminación, que reproduce el ámbito hogareño donde el paciente realiza su cepillado.

Con esos elementos, el paciente reproduce la tarea de pie, como lo hace habitualmente en su casa. Para los pacientes más pequeños, habrá que prever un suplemento de altura como una pequeña tarima o un escalón.

La recitación es una herramienta tan potente que consigue que el paciente:

  • Recuerde el pacto establecido con su odontólogo 6 meses atrás y, al ver el sobre escrito por él mismo, perciba ese recordatorio como altamente positivo y en favor de su bienestar
  • Sienta que el sistema de recitación lo "mantiene unido" a un profesional que se preocupa por él y su salud. Esto es, justamente, la base de la fidelización.

Al mismo tiempo que se implementa este plan, el odontólogo podría hacer un relevamiento de su fichero e identificar a los pacientes que no han vuelto al consultorio en los últimos 6 meses. Obtenida esta información, se seguirá el mismo procedimiento que el sugerido para las citas acordadas con consentimiento del paciente. Esta acción permitirá ingresar a la totalidad de pacientes en un sistema de recitación prácticamente automático.

Resultados esperables

Se ha comprobado que los profesionales que realmente cumplen con todas estas pautas logran que el 80% del total de sus pacientes vuelva regularmente a la consulta.

En promedio, existe un período latente de un año para que el circuito funcione adecuadamente. En algunos casos, y según los pacientes, el odontólogo podrá proponer la recitación a los 3 meses. Por último, hay que mencionar que todo este procedimiento funciona como un sistema organizado, donde cada parte tiene su razón de ser. Por eso, se debe estar atento a que nada falle.

Los resultados esperables justifican la dedicación que el proceso merece y logrará pacientes motivados y conformes de recibir un servicio profesional de excelencia.

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Mg. Melania González y Rivas es Presidente de la Red Odontológica Comunitaria Internacional.

 

 

 

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