¿Apague y vámonos o encienda más luces?

El autor invita a reinventarse, a trabajar resueltamente, y, en lugar de ir apagando las luces, encender más, algunas reubicadas, otras nuevas y otras con matices diferentes. (Foto: 123RF)

Mon. 17. May 2021

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En este artículo de nuestro especialista en marketing odontológico explica que la posición imprescindible para salir airoso de la pandemia a nivel empresarial consiste en seguir estas pautas para reinventarse.

A comienzos de 2020, la Organización Mundial de la Salud anunciaba algo que empezaba a “tener una dimensión enorme para el mundo”: una epidemia que tenía incidencia en algunas zonas de Asia se estaba transformando en la terrible pandemia que hoy sigue afectando al planeta. Todos esperábamos, en mayor o menor medida, que su curso fuera breve, los más escépticos pronosticaban años de crisis, los pragmáticos se disponían a acostumbrarse a la modificación de las actividades corrientes y los pesimistas vislumbraban una catástrofe infinita. Hoy podemos concluir que todos tenían en parte la razón, pues la epidemia en efecto se volvió pandemia y la pandemia aún sigue vigente, si bien sus características varían.

Esta cruel realidad nos pone en una disyuntiva: hacerle frente o pasarla por alto. De hecho, entre las principales razones por las que sin cesar hay rebrotes e incrementos de contagios se cuenta la disposición de la gente a vivir como si la amenaza desapareciera en cuanto dejamos de pensar en ella. Eso ocurre sobre todo en países en los que se tiene menos conciencia de que las actuaciones de cada ser humano afectan a la comunidad.

“Encender más luces” quiere decir idear nuevas formas de lograr los objetivos, capitalizar las experiencias, multiplicar los aciertos, optimizar los recursos, juntar los equipos y presentar nuevas formas al mercado.

En un comienzo se prestó poca atención a la pandemia, pero con el paso de los días y meses los afectados empezaron a ser vecinos, parientes o amigos, y se empezó a entender que era un problema serio y que el virus podía llegar a llamar a la puerta de nuestro entorno íntimo o incluso a nuestro organismo. El sufrimiento próximo nos hizo tomar conciencia de la situación, pero pronto volvimos a la forma de vida a la que estábamos acostumbrados. Se volvió un asunto político, de protagonismos y señalamientos. Pero cada uno como individuo ¿qué papel desempeña? ¿Qué camino debe tomar?

Sentarse a esperar es una opción y de hecho muchos profesionales y empresarios están esperando a ver qué pasa. ¿Hasta dónde es posible soportar la mengua del patrimonio y el deterioro del capital? Algunos se aferran a una fe en un cambio milagroso más bien improbable. En términos empresariales, sentarse a esperar a que las cosas cambien es lo que en el argot común conocemos como “apague y vámonos“, es decir, desentenderse por completo del problema. Pero, ¿irnos adónde? A la liquidación del patrimonio, es posible, si lo hay; a su deterioro, pero para eso también hace falta que exista. ¿Y dónde quedan las personas que de forma directa o indirecta viven de su negocio? ¿El reparto del patrimonio fruto de la liquidación alcanzará para todos? ¿Estará el empresario o emprendedor dispuesto a compartirlo? Esta opción implica no hacer nada en pro de la reactivación, de la creación, de la diversificación, de la negociación con la circunstancia que nos tocó vivir, de la reinvención.

Es a esto último a lo que quiero invitarlos: reinventarse es tomar fuerzas, trabajar resueltamente y, en lugar de ir apagando las luces, encender más, algunas quizás reubicadas, otras nuevas y otras con matices diferentes.

Encender más luces quiere decir idear nuevas formas de lograr los objetivos, capitalizar las experiencias, multiplicar los aciertos, detectar los desatinos, aplicar los correctivos, optimizar los recursos, juntar los equipos, evaluar los resultados, trazarse metas colectivas y presentar nuevas formas al mercado. Implica trabajar más, tener mucha paciencia pero también una satisfacción mayor por el logro, una vez que se alcanza. Disfrutar de los procesos en pro de un resultado, pero no esperar el resultado sin ni siquiera validar el proceso, pues con la situación que estamos viviendo harían falta más acciones constructivas y menos conjeturas y pasos en falso.

Cierre las ventanas de desinformación, negativismo o indiferencia y encienda más luces que le permitan ver el destino al que quiere llegar con su clínica o su empresa, con los equipos que trabajan con usted, sus proveedores, sus clientes y sus mercados. Nadie lo hará por usted, no espere a que las cosas cambien pues el cambio puede tardar mucho. Hace un año nos ilusionábamos con la transitoriedad de la pandemia y ahora ya hay quienes vaticinan que la normalidad no llegará. A lo largo de la historia, las economías más fuertes se han consolidado en los periodos de posguerra, países como Japón, Alemania o Estados Unidos son prueba de ello. Japón ha hecho frente a la pandemia interpretando la mejor forma de convivir con ella y sacar el mejor provecho en forma de bienestar para la comunidad más que para cada individuo.

No apague, pues incursionar en nuevos emprendimientos será difícil para muchos, aunque no imposible, en especial en áreas de gran exigencia técnica, como la salud, donde la consolidación de un profesional está íntimamente relacionada con su desempeño y experiencia. Encienda luces de cambio en su clínica pues la salud no es una moda, es una condición para el bienestar y usted forma parte de ese proceso cultural de cambio, su papel es determinante y cada vez hay más conciencia de la necesidad de partir de una buena salud oral para disfrutar de una buena salud integral.

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Roberto Ardila Simpson es Gerente Latinoamérica de K&P GROUP, entidad dedicada a potencializar el impacto de empresas a nivel internacional. 

 

 

 

Editorial note:

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