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La seguridad de la clínica no puede depender del azar

Andrea Knauber, experta en gestión de clínicas dentales, afirma que la automatización del proceso de desinfección es la forma más segura, rápida y eficiente. Fotos: Andrea Knauber
W&H

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jue. 8 octubre 2026

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La seguridad de la clínica y del paciente no se improvisa: se construye con procesos claros, reproducibles y documentados.

La experta alemana en gestión de la calidad (QM), Andrea Knauber, explica en esta entrevista cómo convertir la higiene y el reprocesamiento del instrumental en un sistema fiable y sostenible.Además, analiza el papel de los termodesinfectadores para automatizar tareas de desinfección, reducir errores y agilizar el trabajo diario.

1. ¿Qué papel tiene la gestión de la calidad en la seguridad del paciente y la práctica diaria?
Knauber: Es el vínculo entre la normativa, la seguridad del paciente y el trabajo cotidiano. Su función es conseguir que los procesos sean estandarizados, reproducibles y estén completamente documentados. La seguridad no puede depender de la improvisación ni de las buenas intenciones: debe apoyarse en procedimientos claros que todo el equipo aplique de forma coherente. En otras palabras, no debe depender del azar, sino de una forma sistemática de trabajar.

Los termodesinfectadores Thed complementan los sistemas de gestión de la calidad mediante procesos automatizados y una trazabilidad completa, destaca Andrea Knauber.

 

2. ¿Cómo mantenerse al día con normas como la EN ISO 15883?
Knauber: La clave es que la gestión de la calidad forme parte de un sistema y no dependa de lo que recuerde cada persona. Los requisitos deben estar estructurados, vinculados a procesos definidos y disponibles para todo el equipo. Me gusta llamarlo una “wiki digital de la clínica”.

La base son documentos obligatorios, como el plan de higiene y la clasificación de riesgos. A partir de ahí, los procedimientos normalizados de trabajo ordenan el reprocesamiento del instrumental y el resto de los flujos de la clínica. También hay que definir quién actualiza las directrices y contar con soluciones que documenten automáticamente los procesos y permitan tener una visión global de la actividad.

 

“La seguridad del paciente exige procesos claros y validables. La automatización reduce errores, aumenta la eficiencia y alivia la carga de trabajo del equipo”.

 

3. En auditorías e inspecciones, ¿cuáles son los errores más frecuentes?
Knauber: El primero es muy común: se realizan los controles rutinarios de los dispositivos médicos, pero la documentación queda incompleta. Y en una inspección, lo que cuenta es poder demostrar que esas verificaciones se hicieron.

El segundo es tener pendientes o desactualizados el mantenimiento de los equipos, las validaciones o las inspecciones de seguridad. Eso puede traducirse en incumplimientos normativos y posibles sanciones.

El tercero es trabajar sin instrucciones claras. Cuando faltan, cada persona acaba siguiendo su propia rutina en lugar de un proceso estandarizado.

Y el cuarto es preparar las inspecciones a última hora. Con un buen sistema de gestión de la calidad, una auditoría debería ser simplemente una revisión de procesos que ya funcionan todos los días.

4. ¿Qué debe exigirse hoy a un equipo de limpieza y desinfección? ¿Son imprescindibles la digitalización y la automatización?
Knauber: Debe cumplir las normas aplicables, ser totalmente validable y ofrecer documentación automática y trazable de todo el reprocesamiento. También necesita un secado fiable, capacidad suficiente y un manejo intuitivo. Y hay otro factor cada vez más importante: la sostenibilidad. Un equipo moderno debe reducir al mínimo el consumo de productos químicos, electricidad y agua.

Para mí, digitalización y automatización ya son imprescindibles. La documentación manual consume tiempo y facilita los errores. Automatizar los procesos y su registro reduce esas fuentes de error y, además, descarga de trabajo al equipo.

Los instrumentos pueden limpiarse, desinfectarse y secarse en el termodesinfectador Thed en menos de 60 minutos. Fotos: W&H

 

5. ¿Qué aportan en este sentido termodesinfectadores como los Thed?
Knauber: Incorporan funciones pensadas precisamente para responder a muchas de estas exigencias. Entre ellas están la documentación automática y la selección inteligente de programas mediante sensores, que ayudan a mantener un registro fiable y trazable del reprocesamiento.

El secado activo con aire filtrado mediante HEPA aborda otro punto crítico: una carga completamente seca ayuda a prevenir la recontaminación y la corrosión. Los dos niveles de lavado duplican la capacidad y permiten absorber mejor los picos de trabajo. A ello se suman una pantalla táctil intuitiva y una interfaz sencilla.

 

“Los termodesinfectadores Thed facilitan la gestión de la calidad mediante procesos automatizados y reproducibles que garantiza su trazabilidad”.

 

6. ¿Cómo ayudan lso termodesinfectadores a automatizar procesos y reducir tareas administrativas?
Knauber: Sus ventajas se notan en el trabajo diario. Thed+, por ejemplo, detecta si se utiliza uno o dos niveles de lavado y ajusta automáticamente parámetros como la duración del ciclo y el consumo de agua, electricidad y productos químicos.

Así se reducen decisiones manuales y se simplifica el flujo de trabajo. La función Eco Dry va un paso más allá: reconoce el volumen de carga y adapta automáticamente el tiempo de secado. El resultado es ahorro de tiempo y energía, además de una mayor protección del instrumental.

Otro punto clave en Thed y Thed+ es la documentación automática. Cada ciclo queda registrado de forma clara y trazable, algo esencial tanto para el cumplimiento normativo como para disponer de registros verificables.

También resulta práctico el sistema de cartuchos para los productos químicos: sus diferentes formas reducen el riesgo de confusión al instalarlos. Son pequeños detalles que, sumados, agilizan el trabajo y reducen la carga administrativa del equipo.

7. ¿Qué ventajas ofrecen en capacidad y tiempos de reprocesamiento?
Knauber: Son ventajas muy concretas. Según la carga, puede utilizarse uno o dos niveles de lavado, aprovechando mejor el espacio de la cámara y dando a la clínica mayor flexibilidad.
Los tiempos también son relevantes: el programa estándar reprocesa una carga completa en menos de 60 minutos. Y existe un programa específico para piezas de mano y contra-ángulos que permite tener hasta 14 instrumentos listos de nuevo en solo 35 minutos.

Pero rapidez y calidad deben ir siempre juntas. Acortar los ciclos solo tiene sentido si es consecuencia de un flujo de trabajo optimizado, nunca si compromete la calidad o la fiabilidad del reprocesamiento. El objetivo es combinar rapidez, cuidado y seguridad.

8. ¿Cómo encajan Thed y Thed+ en un sistema eficaz de gestión de la calidad?
Knauber: Un buen sistema de calidad debe ayudar a la clínica, no crear más trabajo. Ahí es donde estos equipos aportan valor: automatizan tareas, hacen reproducibles los procesos y generan documentación completa. Así facilitan el cumplimiento de los estándares definidos y reducen la carga administrativa.

Cuando la tecnología cumple esas funciones, la calidad y la higiene dejan de ser una carga añadida y pasan a integrarse de forma natural en el trabajo cotidiano.

Para más información visite W&H.

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Andrea Knauber es consultora de gestión de clínicas, ponente y coach en el ámbito odontológico.

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