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Después de un tratamiento dental, las piezas de mano se deben limpiar, desinfectar, lubricar, embolsar y esterilizar en una autoclave con un ciclo adecuado y almacenar. (Foto: Fernando @cferdo / Unsplash)

La bioseguridad no es un lujo, es una necesidad

By Oliver Goetzendorff
May 19, 2020

El gerente para América Latina de la compañía austríaca W&H afirma que todos los pacientes representan un riesgo potencial de contagio, por lo que es necesario implementar medidas de bioseguridad adecuadas en el consultorio dental. Este artículo aparecerá en la Edición Especial de Bioseguridad de Dental Tribune y se ofrece aquí como una primicia para nuestros socios.

  BIOSEGURIDAD EN LA CLINICA DENTAL  

Las enfermedades infecciosas son responsables del 23% de las muertes a nivel mundial y están en segundo lugar como causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud (WHO)1. En países de ingresos bajos, las enfermedades infecciosas ocupan muchas veces el primer lugar en las estadísticas de causas de muerte.

En Alemania, donde vivo, se reportan 800.000 infecciones hospitalarias (HCAI)2  en 15,7 millones de personas que reciben tratamiento médico, y de ellas unas 20.000 aproximadamente mueren. En la Comunidad Europea, se producen 4,1 millones de infecciones hospitalarias “colaterales”, de las que mueren 37.000 personas (0,9%); y en Estados Unidos se reportan 1,7 millones de infecciones hospitalarias, de las que mueren 99.000 (5%) personas. Se estima que en los países emergentes este índice de mortalidad es mucho más alto.

Todos los pacientes representan un riesgo de contagio para el odontólogo, su familia y el equipo de trabajo del consultorio, y en tratamientos invasivos el riesgo de infección es aún mayor.

El control de infecciones en el consultorio dental es muy importante, ya que los pacientes no se someten a tests antes del tratamiento, como se hace muchas veces en los hospitales”.

No existe mucha evidencia documentada sobre el tipo de contagios en odontología, ya que la mayoría de los estudios están enfocados en los hospitales. Pero se sabe que los dentistas tienen un índice de infección de hepatitis B de un 10 a un 25% mayor que otras personas, y eso que muchos están vacunados.

Por eso, la bioseguridad y el control de infecciones en el consultorio odontológico son muy importantes, ya que los pacientes no se someten a tests antes del tratamiento, que es algo muchas veces sí se hace en los hospitales.

Esterilización de grado médico

La esterilización con el ciclo “tipo B” (de “Big” o grande) está definida en la normativa europea conocida como EN 13060. Básicamente, los autoclaves utilizan sistemas muy avanzados de esterilización, además de una bomba de vacío para succionar el aire del interior de la cámara y del instrumental. El grado de esterilización con el ciclo tipo “B” alcanza un 99,999999%3 de seguridad. Otro factor muy importante es que estos autoclaves de “grado médico” secan totalmente los productos.

El ciclo “tipo B” es el ciclo más seguro. Los otros ciclos en cambio no logran esterilizar la “carga hueca”, que es como se clasifica en términos de esterilización objetos como por ejemplo las piezas de mano, debido a que contienen espacios interiores con aire.

Una vez esterilizado y embolsado, un producto que no esté seco se puede contaminar de nuevo por el llamado efecto capilar. De hecho, los productos que se embolsan sin haberse secado debidamente no se consideran estériles.

“… si la condensación no se ha secado en el momento que la integridad de la cámara de esterilización se interrumpe (cuando se abre la puerta al final del ciclo), la bio-barrera debe considerarse penetrada y los productos se consideran también contaminados…”

Infection Control & Sterilization Technology, Abril 1999.

La “carga hueca” está definida en la norma EN 13060 y abarca instrumental como piezas de mano, contra-ángulos, tubos de irrigación, fórceps, es decir, todos aquellos artefactos que tienen cavidades o ranuras y, en consecuencia, son más difíciles de esterilizar que los artículos o dispositivos sólidos. La esterilización de la carga hueca se realiza a 134 grados centígrados en el ciclo correspondiente para instrumentos por 4 minutos. En total, un ciclo “tipo B”, con pre-vacío y secado, dura aproximadamente entre 50 y 60 minutos.

“Carga porosa”, por su parte, es el término que se utiliza para describir prendas textiles, como ropa médica, batas, mascarillas. El ciclo específico de esterilización utiliza menor temperatura (121 grados centígrados) y mayor tiempo de exposición para no dañar las prendas.

En Latinoamérica, la gran mayoría usa autoclaves de gravitación (denominados clase “N” en la norma EN 13060), los cuales fueron diseñados para esterilizar productos sólidos y no esterilizan con seguridad carga hueca (como por ejemplo, piezas de mano).

Higiene en el consultorio

Después de un tratamiento dental, se debe limpiar y desinfectar los objetos lo antes posible, a mano o con máquinas de reprocesamiento (termodesinfectadoras, aparatos de reproceso como Assistina de W&H); si son piezas de mano, se deben desinfectar/limpiar, lubricar, embolsar y esterilizar en una autoclave con un ciclo adecuado y almacenar.

No todos los ciclos de los esterilizadores son apropiados para todos los tipos de carga, por lo que es responsabilidad del usuario asegurarse de que el ciclo seleccionado es el apropiado para lo que se va a esterilizar.

Y solo los esterilizadores de ciclo “tipo B” que cumplen con la norma EN 13060 garantizan una bioseguridad al 100%3, independiente de la marca que sean.

La Bioseguridad no es un lujo, es una necesidad.

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Oliver Goetzendorff es Area Manager para Latinoamérica de W&H, empresa que fábrica esterilizadores de grado médico para odontología. Contacto: oliver.goetzendorff@wh.com.

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