Además de costos y gastos, existen dos indicadores clave: la capacidad instalada (CI) y el porcentaje de ocupación (PO).
La CI permite saber cuántos pacientes pueden atenderse en un periodo determinado, mientras que el PO indica qué tanto se está aprovechando esa capacidad.
Entender estos datos permite calcular cuánto cuesta realmente tener un paciente en el sillón y diseñar estrategias para optimizar la agenda y mejorar la rentabilidad. Estas sencillas ecuaciones le ayudarán a ello:
CI = C. Pacientes x # Sillones x Días del mes
PO = # Pacientes atendidos x 100 / CI
Para definir correctamente una tarifa, es necesario integrar todos los elementos: costos, tiempo clínico, número de citas y gastos operativos. Solo así se puede calcular la utilidad real.
“Los materiales no son el problema: lo que no se mide, sí”.
En odontología, se recomienda una rentabilidad mínima del 15%. Sin este margen, el negocio pierde capacidad de crecimiento y se vuelve vulnerable.
Cuando las tarifas no cubren los gastos, ocurre un fenómeno frecuente: el profesional termina financiando su propia empresa, usando sus honorarios para sostener la operación. En estos casos, trabajar más no significa ganar más, sino perder más.
4 ELEMENTOS DE TUS TARIFAS
- Integrar costos, tiempo clínico, citas y gastos
- Asegurar una rentabilidad mínima del 15%
- Evitar tarifas que no cubran los gastos
- No financiar la clínica con ingresos propios
“Trabajar más no siempre significa ganar más”.
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