Dental Tribune Latin America
Una muestra de un diseño de sonrisa irracional y un blanqueamiento no solo excesivo sino dañino.

La tecnificación de la odontología

By Enrique Jadad Bechara
April 02, 2020

Enrique Jadad advierte que, si bien las nuevas herramientas tecnológicas son una maravilla de la ciencia, se han vuelto un camino facilista con el que se quieren crear restauraciones en serie como si se tratara de camisas o zapatos.

  DIGNIFICANDO LA ODONTOLOGIA 

No hace mucho encontré en Dental Tribune un escrito maravilloso del Dr. Didac Sotorra Figuerola, en el que este colega toca un tema importante: la “moda” de no cobrar la primera consulta a los pacientes. El Dr Sotorra afirma que esto implica dejar de hacer lo que debería hacerse: el Diagnóstico. Sí, señores, el diagnóstico que es el pilar fundamental de cualquier acto médico, pero ahora parece que lo mas importante pasó a ser el presupuesto.

Me encuentro plenamente identificado con mi colega español, Sotorra Figuerola, cuando al recibir la invitación para escribir en este importante medio de información que es Dental Tribune Latin America, ni el ni yo teníamos claro sobre qué tema escribir. Él lo llamó una “batalla por hallar un tema”, y esto es lo que me está sucediendo a mí luego de tantas columnas compartidas en este medio.

Debemos siempre estar inmersos en una actualización constante, donde prime la ética y de esta manera no causar iatrogenias a los pacientes”.

Así, amigos, me vino a la mente que llegamos a la era de la tecnificación de la profesión, en la que una ciencia de la salud como la Odontología se ha ido convirtiendo en un trabajo comparado con salas de belleza, spas o peluquerías. Es una realidad que llevaron a esta profesión a un nivel totalmente técnico en el que el odontólogo sigue recetas de cocina y plasma su apetitoso banquete en la boca de los pacientes. Otro factor o adelanto tecnológico es el del mundo digital, del CAD/CAM, de los softwares para diseñar sonrisas. Se quiere manejar todo con estas herramientas que, si bien son una maravilla de la ciencia y la tecnología, se han vuelto un camino facilista con el que se quieren crear restauraciones en serie como si se tratara de camisas o zapatos.

Muchos profesionales de la odontología de hoy no quieren especializarse, les basta con ir a cursos de educación continuada y, como el papel lo aguanta todo, se endilgan títulos de postgrados inexistentes. Realmente, dejaron en el olvido las ciencias básicas, la microbiología, la biofísica, la anatomía, la histología, ya que según ellos no sirven para nada. Muchas veces he tenido interlocutores que expresan que al final de cuentas lo que ellos hacen es estética dental y solo necesitan aprender sobre adhesión y escogencia adecuada del color de los dientes.

Cuán equivocados están, cuanto daño están generando a los pacientes que acuden a sus consultas en busca de ese anhelado sueño de portar una sonrisa que haga notorio que tienen dientes de mentira. La moda de hoy dicta que deben ser dientes extremadamente blancos, largos y supremamente artificiales. Los odontologos que a este menester se dedican felices cobran altas sumas de dinero: el paciente paga y cree que esos dientes serán para toda la vida.

Me impresiona el marketing agresivo que se utiliza para promocionar la profesión. Han inyectado en las neuronas de los pacientes estereotipos de belleza totalmente trastocados y alejados de todo concepto de naturalidad. Esto es una Narco-odontología. Enlos años 80, las mujeres fueron tipificadas de Barbies, portadoras de senos, gluteos y labios estrambóticos, en una fiesta de la silicona; hoy lo es de las Resinas y los dientes sobredimensionados en color y forma anti estética.

Tanto los odontólogos independientes como las clínicas dentales se han percatado que existen dos tipos de pacientes, los terrenales que razonan y piensan con niveles altos de cordura, que buscan el apoyo del odontólogo para alcanzar una solución a s sus alteraciones dentales. Por el otro lado, tenemos a los pacientes de mentes débiles o manipulables, que son los que buscan que les hagan cambios extremos en sus cuerpos, bocas o dientes; son aquellos que desean cambios en sus sonrisas a expensas de sacrificar sus tejidos dentales con tal de lograr la paz interior que les va a mejorar, según ellos, su autoestima.

Este grupo de pacientes se encuentran dispuestos a soportar todo durante el tratamiento, son de los que ningún color blanco es suficiente, no se sienten satisfechos con la forma de sus dientes y por esto piden que les hagan carillas. No entienden que esto les va a implicar dormir para siempre con una férula o placa oclusal, se van a tener que privar del placer de comer la gran mayoría de sus alimentos favoritos. En estos pacientes, puede más el deseo que la razón, un deseo incrustado en sus mentes por una publicidad agresiva y mañosa.

Los grandes fabricantes de materiales dentales gastan gran parte de sus capitales creando y haciendo publicidad agresiva. Esta publicidad ha sido preparada, estudiada y analizada por expertos en marketing y consumismo, y hace ver a la estética como una necesidad y prioridad en la vida de los seres humanos. Esto genera mensajes subliminales para que las personas vayan al odontólogo diseñador de sonrisas que está “preparado y formado” para manejar estos materiales y esas técnicas irracionales destructoras de sonrisas. De esto se trata la odontología estética actual, primero el dinero, después la salud e integridad de los dientes, tejidos de soporte y en general de los pacientes.

Los odontólogos y el personal de salud en general nunca debemos perder el norte y siempre debemos tener presente la ética en nuestros procedimientos, aunque exista de por medio un perjuicio económico. Nuestros planes de tratamiento no pueden verse manipulados ni guiados por el hedonismo y la usura, debemos siempre estar inmersos en una actualización constante, donde prime la ética y de esta manera no causar iatrogenias a los pacientes.

Es importante resaltar que lo que el paciente quiere, no necesariamente significa que lo necesite”.

La Odontología abrió las puertas a la estética orofacial, pero siempre tengo presentes los principios biológicos irrenunciables y por esto me he negado a realizar tratamientos que no cumplen con estos principios, y por la posibilidad de demandas legales por parte de los pacientes, que ya han empezado a despertar de todas estas atrocidades. Y aquí viene la pregunta del momento: ¿Qué van a hacer esos colegas cuando el tiempo cobre factura? Lo que es seguro en el futuro cercano de esos dientes así tratados son manejos endodónticos, núcleos y coronas, posteriormente exodoncias e implantes.

Debemos evitar agredir dientes que estan levemente afectados, pigmentados o lo más triste, dientes perfectamente sanos que terminan destrozados con esos manejos irresponsables guiados por los diseños de sonrisas. Nuestra tarea debe centrarse en concientizar a los pacientes para que después no tengan problemas, sorpresas y demandas. Los pacientes deben educarse e informarse antes de realizarse tratamientos de estética, tanto dental como facial.

La odontología restauradora está basada en tres factores inseparables e interrelacionados que constituyen sus bases racionales, clasificadas en tres grandes categorías: factores biológicos, mecánicos/funcionales y estéticos. La integración de estos tres factores es lo hace que las restauraciones sean consideradas adecuadas, por no decir ideales, término que no es conveniente utilizar en Odontología. Nuestras restauraciones pueden llenar los requisitos estéticos, pero si no son conceptualizadas de una manera racional e integral, fracasarán en los otros factores, sobre todo los biológicos.

Los odontólogos somos parte de este grupo de profesionales de la salud que tenemos conocimientos sobre biología, fisiología y anatomía, por lo que somos los responsables de explicarle a los pacientes los conceptos básicos de salud, para que al tener claro el panorama no se dejen embaucar por profesionales inescrupulosos. Ideal sería que desde el Estado se proteja a los usuarios, se implementen estrategias para educar al pueblo y punir a quienes realizan trabajos mutilantes que no tienen soporte ni asidero académico, científico ni ético.

He vivido situaciones desagradables con colegas que viven de desacreditar a otros, solo por ganarse un paciente. Hace unos meses, a una paciente a la que le realizamos una rehabilitación oral hace algo más de 28 años, un colega le dijo que el trabajo estaba mal ejecutado y que había que retirar las coronas y las prótesis parciales fijas porque era “evidente” que la técnica de impresión había sido mal ejecutada y que la restauración dejaba mucho que desear.

Ante esta situación me pregunto, ¿Está mal hecho un trabajo que lleva 28 años funcionando en boca? ¿Cuánto quisiera ver casos de hoy día que puedan ser mostrados con la cabeza en alto dentro de 28 años? Es muy triste la situación que atravesamos en nuestra linda profesión; la ética es ya materia de relleno en los pensum de varias universidades, por no decir que de la mayoría, es más el afán mercantilista que la verdadera preparación académica y ética.

Invito a quienes tienen el privilegio de ser docentes a ser mejores cada día, pero basados en la formación académica y el deseo de servir honestamente a quienes nos necesitan. Estos son temas que deberían discutirse en los salones de clase, porque muchos de los odontólogos que se están graduando solo tienen el pensamiento de salir a hacer dinero rápido y fácil.

Son pocas las facultades de odontología en las que se insiste en la Etica. En Colombia, incluso algunas ya forman odontólogos en 8 semestres, parecen fábricas generadoras de mano de obra para los grandes emporios económicos. Muchas facultades se prestan a este juego y los nuevos colegas no tienen otra chance sino inscribirse en cuanto diplomado o cursito de fin de semana les pongan enfrente para que los acaben de “entrenar” en cosas tan elementales como caries o resinas, carillas, urgencias y otros temas cotidianos de los odontólogos.

Personalmente, creo que es importante resaltar que lo que el paciente quiere, no necesariamente significa que lo necesite; por esto, debemos ser los consejeros de su salud oral y no el instrumento que ejecute tratamientos innecesarios o dañinos. Me gustaría mucho que lean mi artículo publicado en Dental Tribune en enero de 2020, titulado “Estetica con respeto”, y me cuenten si es que estoy equivocado.

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El doctor Enrique Jadad Bechara es Especialista en Rehabilitación Oral, investigador y conferencista con práctica privada en Barranquilla (Colombia). Fundador del Grupo Dignificar la Odontología. Contacto: ejadad@gmail.com

 

 

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