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INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La IA entra en las clínicas, pero no decide

La tecnología ayuda a explicar los tratamientos y mejorar la comunicación con el paciente. Imágenes generadas por IA

jue. 22 octubre 2026

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Una encuesta de la Asociación Dental Americana revela que el 43,3% de los odontólogos norteamericanos consultados ya utiliza inteligencia artificial.

Sin embargo, el 82,6% no prevé emplearla para recomendar tratamientos.

La tecnología gana terreno en la gestión y el diagnóstico, pero el juicio clínico sigue marcando el límite.

La inteligencia artificial ya está en la consulta dental. Ayuda a interpretar imágenes, verificar seguros y gestionar tareas administrativas. Pero cuando se trata de decidir qué tratamiento necesita un paciente, los odontólogos estadounidenses ponen el freno.

Diagnóstico asistido por IA: el análisis de imágenes permite identificar lesiones en las radiografías.

 

Así lo indica una encuesta nacional del Health Policy Institute (HPI) de la American Dental Association (ADA), publicada en julio de 2026 que es parte de su análisis sobre la economía dental estadounidense. El estudio recogió respuestas de 589 dentistas, de los cuales 552 ejercían en consultas privadas, según la información publicada sobre el informe.

 

Cuatro de cada diez ya utilizan IA

El 43,3% de los encuestados afirma utilizar inteligencia artificial para alguna tarea de su clínica, mientras que otro 26,4% todavía no la emplea, pero planea incorporarla. Las cifras muestran una adopción considerable, aunque muy desigual según el tipo de actividad.

Diagnóstico asistido por IA: el análisis de imágenes permite identificar lesiones en las radiografías.

El uso clínico más extendido es el análisis de imágenes y el apoyo al diagnóstico, mencionado por el 22,8%. Le siguen la verificación de seguros (13,6%), la explicación de hallazgos clínicos a pacientes (13,2%), las redes sociales (10,7%), los análisis de gestión (10,1%) y las funciones de la recepción (10,1%).

 

“Los profesionales muestran mayor interés por automatizar tareas administrativas que por delegar recomendaciones terapéuticas”.

 

El interés futuro apunta también a las labores administrativas. Un 34,8% de los encuestados que todavía no utilizan IA para registrar notas e historias clínicas planea hacerlo, y un 32,6% contempla emplearla para verificar seguros. Para muchos profesionales, la promesa inmediata no consiste en sustituir al dentista, sino en liberarlo de tareas repetitivas.

 

La decisión terapéutica sigue siendo humana

La frontera aparece cuando el algoritmo pasa de asistir a recomendar. Menos del 5% de los participantes utiliza actualmente IA para proponer tratamientos, mientras que el 82,6% declara que no planea recurrir a ella con ese fin. Además, el 68,3% no prevé utilizarla para explicar hallazgos clínicos a los pacientes.

Las respuestas abiertas de la encuesta ayudan a comprender esa resistencia. Algunos odontólogos temen que una dependencia excesiva de la tecnología debilite las habilidades diagnósticas propias; otros advierten del riesgo de errores que conduzcan a diagnósticos equivocados o tratamientos innecesarios.

 

“Menos del 5% utiliza IA para recomendar tratamientos; el 82,6% no piensa hacerlo”.

 

La preocupación no implica rechazar toda innovación. Un sistema puede señalar áreas sospechosas en una radiografía, ordenar información o facilitar la comunicación. Pero esas sugerencias necesitan interpretación profesional y deben contrastarse con la exploración clínica, la historia del paciente y el resto de las pruebas disponibles.

La ADA reconoce que la confianza dependerá, en buena medida, de la transparencia. Su programa de estándares trabaja en un modelo de fichas informativas para sistemas de IA que permitan conocer su finalidad, los datos con los que fueron entrenados, sus métodos de validación, su rendimiento y sus limitaciones.

La IA facilita la gestión de citas y otras tareas administrativas.

 

Esta información podría ayudar a los profesionales a distinguir entre una herramienta clínicamente evaluada y otra cuyas promesas comerciales todavía no están suficientemente respaldadas. La asociación también incluye la IA y las tecnologías emergentes entre los ejes de su iniciativa estratégica Oral Health 2050.

 

“El desafío no es automatizar el criterio del odontólogo, sino reforzarlo con herramientas fiables”.

 

La pregunta decisiva

La encuesta dibuja un escenario menos espectacular, pero más realista, que el de una clínica dirigida por algoritmos. La IA avanza donde ofrece eficiencia y apoyo; encuentra resistencia donde puede condicionar directamente la salud del paciente.

Para la profesión, el reto no es elegir entre tecnología y experiencia clínica. Es aprender a combinarlas, exigir evidencia sobre el funcionamiento de los sistemas y mantener clara la responsabilidad de cada decisión. Por ahora, la inteligencia artificial puede entrar en el gabinete, pero quien decide el tratamiento sigue siendo el dentista.

Referencias 
1. ADA Health Policy Institute. “Dentists Use AI to Make Appointments More Efficient, but Draw the Line at Clinical Decision Making” (julio de 2026).
2. ADA/HPI. State of the U.S. Dental Economy, segundo trimestre de 2026.
3. DrBicuspid. “How dentists really feel about AI” (18 de agosto de 2026).

 

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