Dental Tribune Latin America

Lo que la pandemia está revelando

By Rafael Mejicano Soto
April 03, 2020

El odontólogo guatemalteco Rafael Mejicano Soto describe las injusticias económicas y sociales de su país, que la pandemia del coronavirus está exacerbando aún más.

  ODONTOLOGIA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS   

Históricamente, hemos vivido en un sistema político y económico a todas luces plagado de injusticias. Basta tan solo con analizar la distribución de la riqueza, en donde es evidente que algunos pocos se han aprovechado de esta condición y situación de pobreza, para “llevar agua y pan a su matate”; aunque ello implicara cooptar a las entidades estratégicas del estado. Más pareciera que se está interesado en que estas situaciones, lejos de resolverse, se profundicen más.

Mucho del sector privado realiza esfuerzos auténticos de inversión, buscando ampliar la oferta laboral, y que, como producto de ese esfuerzo, sea posible contar con un empleo para todos aquellos que nunca lo han tenido. Este ha sido siempre el propósito de la mayoría del sector privado; pero en la práctica el sector gubernamental no ha cumplido con garantizar condiciones mínimas de seguridad. de certeza jurídica y de juego limpio, elementos necesarios para que la inversión que viene al país se quede acá, no se decepcione y ahuyente.

Dentro de este contexto poco halagador, hoy nos toca hacer frente como nación a la pandemia del coronavirus, que ya está en el país, requiriendo de medidas determinantes y disciplinadas para que el virus no se propague y provoque más daño del que ya ha causado. Porque, a decir verdad, el virus tiene poco tiempo de estar en el país, pero ya ha ocasionado el daño suficiente para retrocedernos económica y socialmente, por lo menos 10 años atrás. Me atrevería a decir que está peligrando la estabilidad macroeconómica y la estabilidad de la moneda, situación que ha dado estabilidad al país y ciertas condiciones para principiar a ver al final del túnel con algunas posibilidades de bienestar social.

Los gobiernos corruptos que históricamente nos han gobernado han hecho mucho daño al país, pues todos los recursos destinados a la inversión social o gran parte de éstos, están en sus bolsillos, sus cuentas e inversiones personales. Las estructuras del Estado se habían convertido en una fábrica permanente de nuevos ricos, que se adueñaban de los departamentos estableciendo una especie de caciquismo, que lideraba anómalamente el desarrollo local. Muchos de estos actores nefastos están hoy en la cárcel, pero no ha sido posible recuperar todos los recursos que fueron desviados para otros destinos.

Todas estas condiciones impropias acumuladas, que se reflejan en la poca inversión social y productiva y en el pobre desarrollo humano de los pueblos, se convierten en el principal caldo de cultivo para que los efectos de esta pandemia puedan ser nefastos para nuestro país.

Paralelo a esta situación, observamos que las inversiones en salud son muy pocas y mal direccionadas, pues existe una total disparidad entre la importancia que se da a la atención curativa que a la preventiva; es más, se manejan datos en donde al enfoque curativo se asigna hasta más del 80% de la cartera de salud y 20% al enfoque preventivo, y muchos de estos recursos del área preventiva son destinados a la compra de productos biológicos como vacunas y a mantenerlos refrigerados. Peor escenario no podría existir.

Pero para agravar más esta situación, encontramos que el actual sistema de prestación de servicios de salud ha reducido la participación de la población en la solución de sus propios problemas de salud, existiendo un enfoque paternalista en donde las personas están sentadas en su casa, esperando que se les llegue a atender; es decir; ya ni quieren llegar a los servicios de salud, están esperando con los brazos cruzados, que se les vaya atender a la comunidad.

En la actual emergencia provocada por la pandemia del coronavirus, se requiere que las personas asuman responsabilidades propias practicando buenos hábitos higiénicos y que inviertan alguna cantidad de sus ingresos, para poder hacerse de jabón, gel y otros insumos que son necesarios para mantener una adecuada higiene.

Pero la pandemia tiene otras implicaciones serias, por ejemplo, los daños terribles a la economía nacional y familiar. Estamos hablando de esos pocos recursos económicos que circulan a nivel local, que ya están seriamente afectados y amenazados, pues la mediana y pequeña empresa no están preparadas para mantener por mucho tiempo el salario de sus colaboradores. Esto puede provocar un efecto dominó, en donde si se caen algunas piezas poco a poco irán cayendo las demás.

Finalmente, no debemos olvidar que los esfuerzos empresariales que se realizan son relativamente nuevos y no del todo solventes, pues estaban siendo afectados por otras situaciones geopolíticas que desde hace un tiempo atrás se vienen presentando en el mundo. Y no se debe olvidar que el sistema económico y social en el que vivimos es como andar en bicicleta, si dejamos de pedalear, nos vamos de hocico.

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El Dr. Rafael Mejicano Soto es odontólogo guatemalteco y conferencista internacional.

 

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