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La bacteria Porphyromonas gingivalis, conocida por su papel en las enfermedades periodontales, puede estar involucrada también en el desarrollo de serias patologías mentales como la enfermedad de Alzheimer.

Alzheimer y enfermedad periodontal

Por Enrique Jadad Bechara
August 24, 2019

El doctor Enrique Jadad Bechara, especialista colombiano en Rehabilitación Oral, investigador y conferenciante con práctica privada en Barranquilla, revisa una amplia cantidad de investigaciones que relacionan directamente el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer con la enfermedad periodontal.

  REVISION  

Quiero iniciar este artículo con esta pregunta: ¿Es posible que la causa de la enfermedad de Alzheimer sea una infección bucal tan común como la periodontitis?

Por muchos años, se ha sospechado sobre la relación entre enfermedad periodontal y el Alzheimer, pero recientemente se han encontrado nuevas evidencias que le brindan un respaldo bastante importante a esta teoría. Un artículo publicado recientemente por la revista científica “Science Advances” presenta estudios de laboratorio y clínicos que nos muestran cómo funcionan los mecanismos con los que la Porphyromonas gingivalis, el patógeno más asociado con la periodontitis, podría ser el responsable de la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

“Los daños causados a nivel cerebral por la presencia de la bacteria Porphyromonas gingivalis no son el resultado de una atención dental deficiente después del inicio de la demencia, sino un evento temprano que parece estar asociado con la patología buco periodontal antes de presentarse el daño cerebral".

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria, de etiología infecciosa (causada por bacterias), que afecta los tejidos de soporte dentario, provocando su destrucción y, en ausencia de tratamiento, la pérdida de los dientes. Por su parte, las causas de la enfermedad de Alzheimer siguen siendo un misterio para la medicina; esta enfermedad ocasiona un gran número de casos de demencia a nivel orbital, sin que se le haya podido atribuir una causa probada y puntual. A medida que la población envejece, la enfermedad de Alzheimer ha ido incrementándose exponencialmente, hasta el punto de convertirse en la quinta causa de muerte reportada a nivel mundial.

La posible asociación entre periodontitis y enfermedad de Alzheimer, planteada desde hace muchos años, podría decirse que es de doble vía: por un lado, se puede percibir que el deterioro cognitivo progresivo de los pacientes afectados limitaría sus hábitos de higiene oral, con el subsecuente desarrollo de enfermedades periodontales; y, por otro lado, al presentarse un proceso inmuno-inflamatorio crónico y la inflamación sistémica secundaria a la periodontitis, se podrían inducir fenómenos neuro-inflamatorios que favorecieran el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Esta última hipótesis es la que se ha demostrado en la serie de estudios que se detallan en varios artículos que han sido publicados recientemente. En estos documentos se explica claramente que una bacteria patógena vinculada a la enfermedad periodontal como la Porphyromonas gingivalis, que es la que se ha hallado en casos de periodontitis y la responsable por liberar las toxinas llamadas gingipaínas, reproduce los procesos infecciosos asociados a la enfermedad de Alzheimer en estudios realizados tanto en animales como en humanos.

Estructura de la bacteria "Porphyromonas gingivalis", a la que la nuevas investigaciones señalan como un vínculo entre enfermedades como la periodontitis y el deterioro mental.

Otro artículo relevante sobre la relación entre enfermedad periodontal y enfermedad de Alzheimer se titula: “Relación entre enfermedad periodontal y enfermedad de Alzheimer: ¿el cepillado de los dientes puede influir en la enfermedad de Alzheimer?” Su autora, la investigadora británica Nicola West, revisa en esta investigación la evidencia sobre la coexistencia tanto de enfermedad periodontal como de enfermedad de Alzheimer, y apunta las posibles razones por la que la periodontitis puede generar una serie de situaciones que llevan a los pacientes finalmente a padecer la enfermedad de Alzheimer.

Entre los patógenos que se han asociado con la enfermedad de Alzheimer está la Porphyromona gingivalis, una bacteria implicada en las infecciones gingivales y periodontales, que también se puede encontrar en niveles bajos en el 25% de los individuos sanos sin enfermedad oral, la cual se identificó en el cerebro de pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Las investigaciones sugieren que la infección cerebral por P. gingivalis no se genera por un deficiente manejo de la salud oral después del inicio de la demencia, sino que puede explicar la patología encontrada en personas de mediana edad antes del deterioro mental".

La Porphyromona gingivalis es una bacteria anaerobia cuyos principales factores de patogenicidad son las enzimas proteolíticas llamadas gingipaínas, enzimas que son esenciales para su supervivencia y patogenicidad, que juegan un papel esencial en la colonización, la inactivación de las defensas, la adquisición de hierro y nutrientes a través de la destrucción de los tejidos del organismo huésped.

En un estudio reciente realizado por Cortexyme, una empresa farmacéutica de San Francisco, California, que investiga el desarrollo de los inhibidores de la gingipaína, reportó en la revista “Science Advances” haber encontrado gingipaínas en el 96% de las 54 muestras de cerebros con Alzheimer que examinaron, y la presencia de la bacteria en el ADN de los tres cerebros que examinaron.

Los responsables de esta investigación son Stephen S. Dominy y Casey Lynch, que trabajan para la empresa Cortexyme, que han liderado a un grupo de investigadores de universidades de cinco países diferentes, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Polonia y Noruega. Los investigadores de todos estos países aportaron diferentes estudios cargados de suficiente evidencia que nos lleva a comprender la etiología de la enfermedad de Alzheimer. La idea final de las investigaciones es poder plantear tratamientos novedosos y efectivos, en los que se hace especial énfasis a la necesidad de cuidar la salud de periodontal de los pacientes.

Stephen Dominy asegura en sus declaraciones que los agentes infecciosos han estado involucrados en el desarrollo y la progresión del Alzheimer desde mucho tiempo atrás, pero la evidencia de su implicación no había sido muy convincente. Pero con estos hallazgos se tienen pruebas contundentes que relacionan íntimamente a la bacteria Porphyromonas gingivalis con la enfermedad de Alzheimer.

Ya hace unos años, este equipo había descubierto que la bacteria Porphyromonas gingivalis invade el cerebro de ratones con infecciones de las encías, agregando en este nuevo estudio la demostración de que las gingipaínas bloquean la proteína tau, lo que les permite degenerar y matar neuronas hasta causar demencia.

Signos de inflamación

Varios equipos de investigación han estado evaluando la patogenicidad de la Porphyromonas gingivalis, y han descubierto que son capaces de invadir e inflamar las regiones cerebrales afectadas por el Alzheimer; que las infecciones de las encías pueden empeorar los síntomas en ratones con Alzheimer y que además puede causar inflamación cerebral similar al Alzheimer, daño neural y placas amiloides en ratones sanos.

Se ha visto la presencia de bacterias asociadas a la enfermedad gingival en los exámenes postmortem de cerebros de los pacientes con Alzheimer,que además han mostrado grados variables de neuroinflamación, pero hasta ahora, no estaba claro si estas bacterias causaban la enfermedad o penetraban secundariamente a causa del daño cerebral existente.

Estas bacterias y sus enzimas se encontraron en niveles más altos en aquellos pacientes que habían experimentado un mayor deterioro cognitivo y que presentaban acumulaciones de amiloide y tau. El equipo también encontró la bacteria en el líquido cefalorraquídeo (LCR) de personas con Alzheimer.

Cuando el equipo transmitió la enfermedad de las encías por P. gingivalis a ratones, provocó una infección cerebral, con producción de amiloide, marañas de proteína tau y daño neuronal en las regiones y nervios que son usualmente afectados por el Alzheimer. Los modelos de infección oral de ratones con P. gingivalis dieron como resultado una infección cerebral y la activación de la vía del complemento (un tipo de respuesta inmunitaria), que no ocurrió con otras dos bacterias presentes en la cavidad oral.

La clave

Los responsables de estas investigaciones aseguran que la clave está en la identificación de antígenos de gingipaína en un muestreo a doble vía; esto quiere decir, que se deben tomar muestras de los cerebros de pacientes diagnosticados con enfermedad de Alzheimer, como también a pacientes con enfermedad periodontal sin que hayan sido diagnosticados con demencia o Alzheimer. Los investigadores sugieren que la infección cerebral por P. gingivalis no se genera por un deficiente manejo de la salud oral después del inicio de la demencia o una consecuencia de la enfermedad, sino que es un evento de aparición temprana que puede explicar la patología encontrada en personas de mediana edad antes del deterioro mental.

En todas las los investigaciones que relacionan la enfermedad periodontal con la enfermedad de Alzheimer se maneja la hipótesis que la infección por P. gingivalis actúa en la patogénesis del Alzheimer a través de la secreción de gingipaínas para promover el daño neuronal, encontraron que la reactividad inmunológica de la gingipaína en cerebros con Alzheimer fue significativamente más elevada, comparativamente con los cerebros de individuos sin Alzheimer. Esto lo explica así la investigadora Casey Lynch: “La enfermedad de Alzheimer afecta a las personas que acumulan gingipaínas y daños en el cerebro lo suficientemente rápido como para desarrollar síntomas durante su vida. Creemos que esta es una hipótesis universal de la patogénesis”.

Las enfermedades bucales y neurodegenerativas se encuentran estrechamente ligadas".

Se ha detectado la presencia de ADN de P. gingivalis en los cerebros de ratones y cadáveres de pacientes con enfermedad de Alzheimer, así como en el líquido cefalorraquídeo de los sujetos vivos diagnosticados con Alzheimer, lo que sugiere que el ADN de estas bacterias en el líquido cefalorraquídeo puede servir como un marcador específico de diagnóstico diferencial con otras patologías neurodegenerativas.

Todos estos descubrimientos con base en la patogénesis de la P. gingivalis y la presencia de la enfermedad de Alzheimer han llevado aun equipo de investigadores en Melbourne, Australia, a trabajar incansablemente en el desarrollo de una vacuna contra esta bacteria, desde 2018. El desarrollo de una vacuna sería un gran aporte a la ciencia y a la salud, dado que se podría prevenir o por lo menos detener esta mortal enfermedad, lo que se traduciría en un adelanto a nivel mundial.

Quiero con estos conceptos que estamos compartiendo con la comunidad odontológica crear conciencia para evitar la presencia de enfermedad periodontal. Para ello, es imprescindible manejar a los pacientes de manera integral, pensando en los resultados a mediano y largo plazo, jamás de manera inmediatista. Como dije hace unos años: “La Odontología es mucho más que Implantes, Resinas y Blanqueamientos”.

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* El Doctor Enrique Jadad Bechara es Especialista en Rehabilitación Oral, investigador y conferencista con práctica privada en Barranquilla (Colombia). Fundador del Grupo Dignificar la Odontología. Contacto: ejadad@gmail.com

Referencias

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1 Comentario

  • Mario Alcalá M says:

    Apreciado Enrique, interesante los 2 articulos. Respetuosamente debemos aclarar unos puntos. 1ero que los depósitos de la proteína Beta-amiloide
    también están presentes en otras patologías, como es el caso de la enfermedad de Parkinson, otras demencias, enfermedad de cuerpos de Lewy, psoriasis, artioesclerosis, etc. Por tanto, no siempre se encuentran en persona con déficits cognitivos.

    Un 10% de las personas mayores de 60 años tienen placas neuríticas por el deposito de beta amiloides pero su presencia aumenta hasta un 60% por encima de los 80 años. De ahí precisamente una de sus denominaciones más comunes sea la de placas seniles y se relacione su formación con el proceso de envejecimiento.
    Lo importante de esto y de tu labor es de concientizar a los colegas de tanto desastre que hacen.

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