Dental Tribune Latin America

Un odontólogo latinoamericano en Europa

El Dr. Gálvez Núñez afirma en este artículo que la situación en países como el suyo hace extremadamente difícil ejercer la odontología, lo cual está llevando a muchos profesionales como él a emigrar a otros países.

  POSTALES DESDE EUROPA  

Europa es, sin duda alguna, un continente rico en historia, cultura, arte, lleno de oportunidades y con diferencias bien marcadas con respecto a los países de América.

El viejo continente se ha convertido en un destino tanto turístico como laboral para latinoamericanos con sueños de superación personal y profesional. Una limitada población lo hace simplemente por “cruzar el charco” y darse el costoso lujo de pasar unas vacaciones extraordinarias; bien por ellos.

Yo en particular elegí España por ser un país que, además de maravilloso, nos une a los latinoamericanos con lazos de historia, sin barreras del idioma, a excepción de los brasileños.

Pero entrando en materia, yo no me vine a Europa para disfrutar de unas ricas vacaciones en el mediterráneo, sino que, como muchos, tuve la necesidad de migrar de mi amada Honduras debido a las enormes dificultades de vivir en un país altamente corrupto y por consiguiente pobre. Es verdad que algunos logran salir adelante con muchísimas dificultades, pero son una minoría. Algunos profesionales optan por migrar hacia Estados Unidos en busca del famoso sueño americano; en mi caso, me decidí por este viejo y bello continente, buscando las oportunidades que en mi país no me fue posible encontrar y quizá jamás las hubiera encontrado.

Sé que muchos dirán que si los buenos nos vamos, entonces el país no tiene cómo prosperar, pero lamentablemente ese discurso ya carece de sentido, la realidad es otra. No es posible salir adelante en un país donde las minorías gobiernan a su conveniencia, sin importarles el enorme daño que les están causando a las mayorías. Creo que hablo por todos cuando digo que América Latina está pasando por una etapa muy difícil a nivel económico, social y político, obligándonos a muchos profesionales a buscar nuevos horizontes con el único propósito de alcanzar una calidad de vida digna y tener qué ofrecerle a nuestras familias.

"Tomé la decisión de dejar a mi familia, amigos y colegas, que pueden dar fe de mi esfuerzo por salir adelante en mi golpeada Honduras".

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Qué experiencia he tenido en España como odontólogo? Bueno, en el poco tiempo que tengo de haber dejado mi patria y haber empacado una maleta llena de sueños, debo decir que no ha sido fácil, pero tampoco ha sido sumamente difícil, debido a que la mano de Dios no me ha soltado en ningún momento y he podido ver su enorme misericordia en cada paso que voy dando. Actualmente no estoy ejerciendo mi amada profesión debido a que estoy en trámites de homologación de título; cada país tienen algunos requisitos más que otros, pero en general la convalidación es algo posible de lograrse, simplemente hay que cumplir el procedimiento y tener paciencia.

Tomé la decisión de dejar a mi familia, a muchos amigos y buenos colegas que pueden dar fe de mi esfuerzo por salir adelante en mi golpeada Honduras y, así como muchos latinoamericanos en Europa, estoy formando parte de la fuerza laboral en un país que me ha ofrecido mejores condiciones de vida.

He podido conocer muy buenos odontólogos en España, incluso muchos latinoamericanos que con mucho esfuerzo han logrado salir adelante. Algunos de ellos han logrado montar sus propias clínicas dentales, dando una excelente atención, con ese sello de calidez que nos caracteriza a los latinoamericanos, ese carisma que llevamos en la sangre, que nos hace tener aceptación entre muchos europeos. Pero, como toda regla, tiene sus excepciones, incluso he conocido historias de racismo en muchas de sus expresiones, pero no por eso debemos estigmatizar a los europeos, cuando esa actitud también la vemos bien marcada en nuestros países.

Decidí escribir sobre este tema, porque considero importante mostrar otro aspecto en el que estamos luchando los odontólogos. Es verdad que momentáneamente he dejado de atender pacientes; sin embargo no he parado de seguir informándome y actualizándome en odontología, he podido hacer otros trabajos que me han permitido no solo sostenerme, sino también enseñarme que los seres humanos estamos dotados de diferentes capacidades que se van adhiriendo al curriculum de la vida y nos llena de humildad, nos quitan ese gran mal llamado “titulitis”; algunos profesionales no soportan que los llamen por su nombre sin anteponer la palabra Doctor, Abogado, Ingeniero, Licenciado, pero este prefijo no suma si no practicamos la humildad, la generosidad, la gratitud.

A lo largo de todo este tiempo que llevo escribiendo para esta prestigiosa revista, siempre mi objetivo principal con esta columna es crear conciencia. Es posible que muchos no estén de acuerdo con lo que digo y tampoco deseo sobresalir diciendo que tengo la verdad absoluta. Todo lo que escribo se basa en experiencias propias tanto profesionales como de vida, amo muchísimo la Odontología y deseo siempre poner un granito de arena para seguirla elevando, teniendo bases sólidas lejos del mal manejo publicitario y de las prácticas que solo daño le causan a esta noble profesión.

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El doctor Miguel Alberto Gálvez Núñez es un odontólogo hondureño que ahora reside en España.

 

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