Dental Tribune Latin America

Mi batalla personal con la Covid-19

By Jim Glidewell
July 04, 2020

Para la mayoría, la Covid-19 es una amenaza invisible. A pesar de todos los titulares y los problemas históricos causados por la pandemia, solo una minoría ha experimentado personalmente la enfermedad.

Lamentablemente, yo soy uno de ellos.

Cuando ingresé en el hospital el 23 de marzo, pesaba 230 libras. Doce días después, cuando salía en silla de ruedas, pesaba 203 libras. No podía caminar y apenas podía hablar. La intubación me dejó deprimido y los medicamentos que me administraron, completamente confundido.

Pero había sobrevivido, mientras que muchos otros no lo han hecho.

Los médicos y las enfermeras no pudieron haber sido más amables de lo que fueron. Durante la segunda noche, me dieron un medicamento para "ayudarme a dormir". Me desperté alrededor de las 2 a.m., tan confundido que salí de la cama para ir al baño, sin darme cuenta de que estaba conectado a tubos y a un catéter. Me saqué los tubos, dejando un reguero de sangre por el piso. La pobre enfermera me gritó y me ayudó a volver a la cama. Yo no sabía dónde estaba.

Los sacrificios que hacemos, las experiencias que compartimos, las lecciones que impartimos, se pueden utilizar para mejorar y mantener a aquellos que eventualmente debemos dejar atrás.

Lo peor de todo fue la intubación. Mi médico personal debatió si era necesario, pero en la discusión ganó el personal del hospital. Supongo que nunca sabremos realmente qué papel jugó este procedimiento en mi recuperación, pero dos días después, tenía tendencias suicidas. Estaba acostado allí, solo entre visitas de enfermeras, mirando al techo. ... Si hubiera tenido un botón para acabar con todo, lo habría apretado, porque estaba seguro de que no iba a sobrevivir.

Pero también me preocupaban mi esposa y mis hijos. Ni siquiera podía decirles adiós. No podía hablar y la batería de mi teléfono celular se había descargado. ¿Estarían bien? ¿Había hecho lo necesarios para asegurar su salud y su felicidad?

Jim Glidewell y su esposa, Parvina, con sus cuatro hijos. (Foto: Glidewell Dental)

Tuve pensamientos similares sobre mi empresa: la gran familia de empleados y clientes que es Glidewell, y el gran trabajo que hacen. Después de 50 años, ¿podría desvanecerse todo tan rápido?

Tuve la suerte de que me incluyeran en un ensayo clínico con Remdesivir, un medicamento que creo que me ayudó a recuperarme. Después de esperar varios días a que llegara el medicamento, experimenté una mejoría después de dos días de administración intravenosa. Mi temperatura bajó de 100 grados a 98.6, y se estabilizó ahí.

Siento que la combinación del virus y el tratamiento me han dejado con una disminución permanente de la capacidad pulmonar vital, probablemente de un 10% o más. Pero puedo vivir con eso. Es un precio justo por seguir aquí, cuidando de mi familia y de mi compañía.

También estoy orgulloso de ver lo bien que les fue en mi ausencia. Renueva mi esperanza en el sentido de que al menos algo de lo que hacemos pueda durar más allá de nuestras frágiles vidas. Que los sacrificios que hacemos, las experiencias que compartimos, las lecciones que impartimos, se pueden utilizar para mejorar y mantener a aquellos que eventualmente debemos dejar atrás.

Todos tenemos un tiempo limitado. Nuestros legados están determinados por cómo lo empleamos. Agradezco a los dedicados proveedores de atención médica que me ayudaron, y me inspiran continuamente aquellos de ustedes que han comprometido de forma similar su vida profesional por servir a la salud y el bienestar de los demás.

Por eso bromeo diciendo que mi "estrategia de escape" es "una caja de pino". La odontología me ha proporcionado tanto que no puedo simplemente dejarla para irme a vivir una jubilación dorada. Lo único que puedo hacer es tratar de devolver a los demás. Aun con todo lo que hemos logrado, tenemos muchos desarrollos para el futuro. Y siento que eso es algo que les debo a los dentistas y a los pacientes de todo el mundo.

Utilizar el tiempo que me queda para ayudarles a que tengan éxito con el suyo.

________________________________________________________________________

Jim Glidewell, Técnico Dental Certificado, es el fundador y CEO de Glidewell Dental, el mayor laboratorio dental del mundo.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Latest Issues
E-paper

DT Latin America No. 5, 2020

Open PDF Open E-paper All E-papers

© 2020 - All rights reserved - Dental Tribune International