Dental Tribune Latin America

Prueba para detectar exceso de flúor en el agua

By Dental Tribune International
February 11, 2020

El flúor en pequeñas dosis promueve la salud oral al fortalecer el esmalte dental y prevenir la caries dental, según han demostrado una amplia cantidad de estudios. Sin embargo, consumido en grandes cantidades durante largos períodos de tiempo puede causar fluorosis esquelética.

  INVESTIGACION  

En algunas partes del mundo, específicamente en África, Asia y América Central, el flúor puede ocurrir naturalmente en niveles que lo hacen peligroso. Para evitar que esto suceda, un equipo de investigadores ha desarrollado recientemente una prueba que no requiere experiencia científica y puede ayudar a detectar niveles peligrosos de flúor en el agua potable.

"En los Estados Unidos, sabemos que el flúor está en la pasta de dientes y en el agua municipal", comentó el autor principal, el Dr. Julius B. Lucks, profesor asociado de ingeniería química y biológica en la Universidad Northwestern en Evanston. “Produce flúor de calcio, que es muy duro, por lo que fortalece nuestro esmalte dental. Pero por encima de cierto nivel, el flúor también endurece las articulaciones. Esto no es un problema en Estados Unidos, pero puede ser un problema debilitante en otros países si no se identifica y aborda".

El flúor es un elemento natural que puede fluir de un lecho de rocas hacia el agua subterránea. Es particularmente abundante en zonas que rodean volcanes y se encontra en las cenizas volcánicas. Los investigadores probaron el sistema tanto en el laboratorio de la universidad como en el campo en Costa Rica, cerca del volcán Irazú.

"Cada prueba en estas muestras de campo funcionó", comentó Lucks. "Es emocionante que funcione en el laboratorio, pero es mucho más importante saber que funciona en el campo". Queremos que sea una solución fácil y práctica para las personas que más lo necesitan. Nuestro objetivo es capacitar a las personas para controlar la presencia de flúor en el agua" que beben.

El equipo de Lucks secó por congelación la reacción del ácido ribonucleico (ARN), que se asemeja a una pequeña bola de algodón, y la puso en un tubo de ensayo con una pequeña pipeta. Cuando se coloca en agua, la pipeta absorbe 20 µl, exactamente la cantidad necesaria para rehidratar la reacción. Aunque actualmente los investigadores tardan 2 horas en obtener resultados, Lucks quiere acelerar el proceso en un futuro cercano.

El dispositivo es fácil de usar, pero el tubo de ensayo preparado contiene una sofisticada reacción de biología sintética. “El ARN se pliega en un pequeño bolsillo y espera un ion de flúor. El ion cabe perfectamente en ese bolsillo. Cuando aparece el ion, el ARN expresa un gen que cambia el color del agua que se hace amarilla. Si el ion no aparece, entonces el ARN cambia de forma y detiene el proceso", explicó.

El estudio, titulado "Detección en el punto de uso de flúor ambiental mediante un biosensor basado en riboswitch sin células", se publicó en línea en la revista “ACS Synthetic Biology”, antes de que aparezca en la edición impresa.

 

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