El futuro de la educación odontológica

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El futuro de la educación odontológica

La Facultad de Odontología es parte del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. (Foto: UPC)

Formación en Odontología 8 – Este es el octavo artículo de nuestra serie sobre los retos de la educación odontológica en el siglo XXI.

— RETOS DE LA EDUCACION ODONTOLOGICA EN EL SIGLO XXI —

Serie de 12 artículos de Dental Tribune

El Director de la Carrera de Odontología y el Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas describen el modelo educativo de UPC, que acentúa el trabajo en equipo y los vínculos con otras áreas de la salud. Respecto a la evolución de la profesión, auguran una transición hacia una odontología más digital adecuada a la realidad de cada país.

La profesión odontológica, como parte de las ciencias de la salud, tiene como fin máximo el bienestar y salud oral de las personas. En sus inicios, la formación de odontólogos se sustentó en el ejercicio práctico sobre pacientes, mediante conocimiento trasmitido de generación en generación. A fines del siglo pasado, con la creación de las primeras escuelas de odontología en Norteamérica1, la educación de odontólogos se sistematizó y organizó con la introducción de cursos básicos y de cursos orientados por especialidades, con prácticas en pacientes inicialmente curativas y luego preventivas. Dichos enfoques se caracterizaron por tener diseños de planes y programas que exigían al estudiante determinado número de procedimientos, acompañados de conceptos teóricos y carentes de interacción con otros profesionales de la salud.

En la actualidad, un odontólogo recién graduado debe estar listo para la práctica profesional, con competencias adecuadas para el diagnóstico, tratamiento, prevención y promoción de la salud oral, con capacidad de integrarse al equipo de salud multidisciplinario con sentido ético, legal y responsabilidad profesional. Este perfil del recién egresado debe estar sustentado en una propuesta educativa de cursos básicos integrados con los específicos de la carrera. Además, la educación clínica no se debe centrar solamente en la ejecución de procedimientos clínicos, sino que tiene que estar acompañada de competencias profesionales que le permita al odontólogo trabajar con otros especialistas de la salud, para beneficio del paciente y la comunidad.

En UPC (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas), la formación se basa en un modelo de educación y evaluación de competencias específico para salud; los currículos se gestionan de acuerdo a líneas de conocimiento y a nuestro modelo de formación en salud:

  • Conocer la estructura y función con sólidos fundamentos biológicos.
  • Formar al alumno con una educación clínica y profesional de alta calidad, con la ayuda de simulación moderna.
  • Lograr una formación interprofesional centrada en el paciente.
  • Desarrollar fuertes vínculos externos relacionados al concepto de “una sola salud”.

Una alumna realiza un procedimiento en la UPC de Lima. (Foto: UPC)

El modelo educativo

El modelo HSLM (Health Sciences Learning Model)-UPC documenta de manera estandarizada y granular el plan curricular, los sílabos de cursos, los planes de clases y las herramientas de prácticas usadas y garantiza la calidad de su diseño a través de procesos internos. Este modelo ha sido acreditado por el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE) y cuenta con el reconocimiento de la acreditación institucional WASC Senior College and University Comission (WSCUC) de los Estados Unidos de América.

La simulación es una estrategia educativa que engloba habilidades y actitudes; el estudiante desarrolla habilidades en destreza manual y en la ejecución de procedimientos y adquiere actitudes en escenarios o espacios simulados, que incluyen pacientes o casos para aprender el trabajo interprofesional, valores, ética y otras competencias que usará en su futuro profesional dando mayor sustento a su educación clínica y profesional. Esto puede realizarse con infraestructura adecuada, tecnológica y académicamente acondicionada, equipos hápticos, tomógrafos, impresoras en 3 dimensiones y otros.

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La emergencia sanitaria por Covid-19 motivó muchos cambios y adaptaciones. La seguridad biológica, el menor contacto posible y la búsqueda de la eficiencia nos llevaron a conducir el cambio para que los estudiantes puedan continuar con sus estudios realizando procedimientos clínicos en simuladores. Algunas lecciones aprendidas se han convertido en interrogantes: ¿Debe el alumno aprender trabajando sobre pacientes reales, corriendo el riesgo de dañar alguna pieza dental por un razonable error humano de milímetros que también pudiera afectar otra parte de la anatomía del paciente y con repercusiones a futuro? ¿Cuándo debe dejar de ser supervisado directamente el alumno y ser independiente? ¿Cuáles son los procedimientos que debe realizar o demostrar para considerar que logró las competencias para obtener el título profesional? Cuando las condiciones sanitarias nos lo permitan, ¿Regresaremos a las técnicas anteriores y a atender pacientes reales en manos de alumnos con poca experiencia?

"Como educadores en constante aprendizaje, asumimos el reto de enseñar mejor la odontología".

Si bien creemos que hemos salido fortalecidos de esta experiencia y hemos podido seguir ofreciendo calidad en nuestra educación odontológica, la adaptación de estrategias educativas y cambios curriculares deberán buscar las respuestas a estas interrogantes.

Como educadores en constante aprendizaje, asumimos el reto de enseñar mejor la odontología, con propuestas educativas que generen eficiencias y que beneficien a nuestros estudiantes para hacerlos mejores profesionales de la salud pero que, además, protejan a nuestros pacientes.

¿Ocurrirá un cambio de paradigma en la educación clínica y profesional? Este enfoque no solo beneficiaría la calidad atención del paciente, si no que facilitaría el manejo del caso clínico por parte del estudiante y debería facilitar la progresión de nuestros estudiantes dentro de su malla curricular.

Las prácticas clínicas podrían evolucionar en un futuro próximo hacia la realización de cirugías orales robóticas. (Foto: UPC)

Debemos construir un aprendizaje supervisado y escalonado, que permita que quien sabe más entrene a otros, aplicable a los propios alumnos de diferentes años o a residentes de segundas especialidades con alumnos de la carrera, que sea colaborativo, que transmita conocimiento, inclusive entre diferentes especialistas y con la colaboración de profesionales de otras áreas de la salud.

"El último año de la carrera no debe ser el último año de aprendizaje, sino el inicio de una transición en busca de mayor conocimiento".

El último año de la carrera no debe ser el último año de aprendizaje, sino el inicio de una transición que marcha en búsqueda de mayor conocimiento. El alumno debe conocer qué puede hacer y qué no puede hacer, debe saber consultar y transferir o derivar a otro profesional.

Al igual que en la experiencia de medicina, se deben definir las actividades profesionales a confiar al odontólogo (Entrustable Professional Activities)2, tal vez certificables o autorizables, que permitan que ciertas actividades o procedimientos clínicos, sean valoradas con niveles de supervisión progresivos, promoviendo la independencia del estudiante y aumentando la responsabilidad en su ejecución. Debemos formar odontólogos acostumbrados al trabajo en equipo, más éticos, más relacionados a la salud pública, con más conocimiento del impacto de la salud orofacial en los individuos.

"Es posible que dentro de unos años estemos enseñando cirugías orales robóticas a distancia, con tecnología similar al Sistema Quirúrgico Da Vinci, que permite al cirujano intervenir de lejos a su paciente".

Es posible que dentro de unos años estemos enseñando cirugías orales robóticas a distancia, preparaciones protésicas coronales o tratamientos de conductos con tecnología similar al Sistema Quirúrgico Da Vinci, que actualmente permite al cirujano intervenir de lejos a su paciente3 o que el análisis de “big data” lleve a resolver más fácilmente los problemas odontológicos de los pacientes. ¿Serán muchos de nuestros procedimientos ejecutados por robots y supervisados por los profesionales? Con esto en mente, ¿deberíamos redireccionar la enseñanza de la odontología al énfasis en el desarrollo de habilidades blandas? ¿Seguirán siendo necesarios 5 años universitarios para formar odontólogos? ¿Será posible reducir nuestro diseño curricular a 4 años?

Nuestra educación en el futuro se irá acercando tecnológicamente a una odontología más digital, con un incremento balanceado y racional de procedimientos odontológicos aterrizados en la realidad de cada país. En esa ruta, el ejercicio profesional de la odontología se debe sustentar en conocimiento que facilite el bienestar del paciente y reduzca los riesgos y problemas de la salud oral a nivel público e individual.

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Eduardo Morzán es Director de Carrera de Odontología, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. eduardo.morzan@upc.pe

Pascual Chiarella es Decano, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. pascual.chiarella@upc.pe

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Referencias bibliográficas

  1. Pyle MA. New models of dental education and curricular change: their potential impact on dental education. J Dent Educ. 2012; 76(1):89-97.
  2. Wolcott M, Mason M, Broome M, Tittemore A, De Rossi S, Quinonez R. Faculty perspectives of an entrustable professional activity (EPA) framework in predoctoral dental education. J Dent Educ. 2020; 84(9):955-963.
  3. Ahmad P, Alam MK, Aldajani A, Alahmari A, Alanazi A, Stoddart M et al. Dental robotics: a disruptive technology. Sensors. 2021; 21(10):3308-3323.

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