Dental Tribune Latin America

El paciente y los riesgos del tratamiento

By Benjamín Herazo Acuña
November 20, 2019

El especialista en ética odontológica, Benjamín Herazo Acuña, explica en esta ocasión que un excelente profesional solamente hace lo que sabe hacer.

   ETICA & ODONTOLOGIA  

El odontólogo debe informar al paciente de los riesgos, incertidumbres y demás circunstancias que puedan comprometer el buen resultado del tratamiento, en resumen, hacer un excelente consentimiento informado. (Colombia, ley 35 de 1989)

El enunciado anterior puede asimilarse a la obligación de realizar un excelente consentimiento informado, completo, preciso, pertinente y con validez ética y legal.

La tecnología odontológica ha avanzado notoriamente hasta el punto que se pueden realizar tratamientos rehabilitadores de alta precisión con resultados rayanos en la perfección, porque los equipos, instrumentos, medios de ayuda diagnóstica, protocolos académicos y científicos, y los instructivos, permiten que las técnicas, procedimientos e intervenciones se cumplan hasta en un 100% de lo estipulado. El término perfección es discutido por varios, pocos o muchos, odontólogos y especialistas, pero el suscrito no teme en decirlo, pues conoce experiencias de magníficos y excelentes odontólogos y especialistas que lo logran, con base en su experiencia, destreza, experticia, delicadeza, cuidado, de saber hacer lo que hacen y de un criterio ético, de hacer siempre el bien y evitar el mal.

La posibilidad de fracaso no puede ser una fundamentación para disculpar los errores que pueda cometer el profesional y después achacárselos a que eran un riesgo posible”. 

De la misma manera que los odontólogos o los especialistas tienen la posibilidad de elaborar o realizar tratamientos perfectos, o casi perfectos, también disponen de la mayor información posible para predecir si un tratamiento puede ser, o no, exitoso, o para informarle al paciente sobre las posibles secuelas o dificultades que le podría generar su realización, situación que debe permitirle al profesional decidir no hacerlo, por las posibilidades de fracaso, lo que es una conducta ética muy plausible. La posibilidad de fracaso no puede ser una fundamentación para disculpar los errores o equivocaciones que pueda cometer el profesional y después achacárselos a que eran un riesgo posible. No se debe amparar la incapacidad de hacer bien las cosas con un falso pronóstico de riesgos que no son dependientes de lo efectuado, sino errores cometidos. Los riesgos específicos al tratamiento son muy pocos, a veces ninguno, si el odontólogo o especialista realiza procedimientos e intervenciones ceñidas a los protocolos académicos y científicos, si sabe hacer lo que hará, si utiliza materiales, elementos, equipos, instrumental e de calidad, instalaciones adecuadas o apropiadas, si tiene experiencia y experticia, si le explica detalladamente al paciente todos los cuidados posoperatorios o postratamientos que debe cumplir, y los posteriores durante el resto de su vida, o del período estipulado para la permanencia de ese tratamiento.

En las especialidades de cirugía maxilofacial, cirugía bucal, y otras, pueden presentarse otros riesgos, sistémicos, por el uso de anestesia general o local, de dispositivos internos, o de medicamentos, para lo cual se requiere un extraordinario manejo de las alteraciones o secuelas que ellos pueden producir, y esta sapiencia hace parte de un excelente profesional, que, se reitera, solamente hace lo que sabe hacer.

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El doctor Benjamín Herazo Acuña es autor, coautor, editor o colaborador de 46 libros, entre ellos 9 de ética y bioética. Su publicación más reciente es “Recuerdos de Salud Pública”.

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