Dental Tribune Latin America

Nuestra mano derecha

By Miguel Alberto Gálvez Núñez
November 17, 2020

Nuestro colaborador, que está iniciando una nueva vida en España, reconoce la labor que realizan los auxiliares dentales en la consulta ahora que es él quien está desempeñando esta función.

Empezaré haciéndome una pregunta: ¿Somos los odontólogos autosuficientes?

Antes de responder, me gustaría reflexionar un poco sobre el importante papel que desempeñamos los odontólogos en la consulta dental. Es cierto que tenemos el conocimiento para realizar diferentes tratamientos a nuestros pacientes y sentimos una enorme satisfacción cuando éstos resultan exitosos, pero, ¿ese éxito depende únicamente de nosotros?

“Los grandes logros de cualquier persona generalmente dependen de muchas manos, corazones y mentes”. — Walt Disney.

Actualmente, como muchos saben, no estoy ejerciendo como odontólogo debido a que estoy en proceso de homologación de mi título en Europa. Estoy en la etapa inmediata anterior al ejercicio oficial como odontólogo, es así precisamente cuando la vida me ha dado la oportunidad de trabajar de manera muy cercana con la odontología, haciendo el honroso trabajo de auxiliar de clínica. Siempre pensé que era un trabajo sencillo, restándole importancia, como si fuera algo fácil, donde se ganaban un sueldo por hacer muy poco y me preguntaba, ¿qué tan difícil podría ser limpiar una clínica, pasar instrumentos y materiales, sostener una boquilla de succión o aspirador? Hoy sé que estaba terriblemente equivocado.

Ahora que estoy haciendo ese “trabajo fácil” me doy cuenta que va más allá de realizar simplemente las actividades que antes mencioné; la presión que siente el auxiliar de clínica es intensa, trabajar a la par de un odontólogo es, en muchas ocasiones, similar a la presión que siente el mismo odontólogo. En mi caso, me es muy difícil no involucrarme al cien por ciento en la actividad que realiza el odontólogo tratante, aunque sea solo de manera visual, y realmente creo que nuestro éxito como odontólogos no radica solamente en poner nuestros conocimientos, sino que detrás de nosotros hay todo un equipo técnico y administrativo que nos respalda para que el trabajo final sea satisfactorio o, siempre que sea posible, excelente.

De manera casi constante, exigimos que no haya error en la entrega de los instrumentos y materiales que necesitamos en el procedimiento, generando presión en nuestro personal auxiliar que, solo ahora haciendo el trabajo de auxiliar pude darme cuenta de lo importante que es su labor, ahora puedo valorar con respeto ese loable trabajo, sin el cual, probablemente los odontólogos estaríamos incompletos.

Es bajo la responsabilidad del auxiliar que está el inicio de un día en el consultorio dental. Su trabajo empieza muchos minutos antes que el resto de los compañeros odontólogos: preparar el gabinete procurando que no falte nada, es como encender el generador del cual dependerá el trabajo de ese día; también es el último en irse, dejando limpio y preparada el área de trabajo para el siguiente día, cosas que muchas veces no vemos cuando estamos del otro lado, sentados frente a nuestros pacientes, con todo listo para iniciar un tratamiento dental.

A este nuevo conocimiento de mi vida profesional es importante añadir el valioso apoyo que realizan los higienistas, el personal de laboratorios dentales, personal administrativo, de recepción y de aseo, todos juntos logramos que los tratamientos resulten exitosos. Esta misma regla aplica a todo tipo de trabajo, pero quise dirigir este artículo particularmente a mi honroso gremio.

Esto lo digo de manera particular porque a lo largo de mi vida como profesional de la odontología, he tenido a mi cargo personal auxiliar y creo, con mucha pena, que en ningún momento le había dado la importancia que merece. La vida es un libro, del cual leemos un poco cada día, vamos pasando las páginas unas veces lentamente y otras veces con mucha prisa, pero lo cierto es que, constantemente vamos aprendiendo en este camino que llamamos vida y tenemos la oportunidad de enmendar errores, cambiar actitudes y, sobre todo, aprender que nadie es indispensable y que todos somos necesarios; las oportunidades tienen una razón de ser, es deber nuestro sopesarlas.

Sin duda alguna hoy estoy disfrutando esta etapa que Dios me ha permitido vivir, estoy aprendiendo desde un escalón abajo, pero no menos importante que el que sigue: lo que conlleva realmente al éxito o fracaso en el ejercicio de nuestra profesión es la actitud.

Así que, como siempre, mi llamado está orientado a la reflexión y concientización para que como odontólogos podamos ejercer de una mejor manera, procurando siempre ser mejores seres humanos, respetando nuestro entorno y sobre todo a las personas que están a nuestro cargo, que son las que sin duda alguna nos facilitan el trabajo.

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El doctor Miguel Angel Gálvez Núñez es un odontólogo hondureño residente en España.

 

 

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