Dental Tribune Latin America

Etiología del traumatismo alveolo-dentario en niños pequeños

By Mario Elías Podestá
February 06, 2020

El especialista peruano, Mario Elías Podestá, describe en este artículo las diversas causas del traumatismo dental en menores y los mecanismos específicos de las lesiones.

  ODONTOLOGIA PARA BEBES  

"La gran parte de traumatismos dentarios tienen lugar entre los 6 a 24 meses de edad, es la etapa del gateo y del aprendizaje al caminar".

Dentro de los problemas de afectación o pérdida de salud bucodental en bebés están los traumatismos dentarios en un porcentaje importante. En este artículo, nombraremos e intentaremos explicar las causas de los mismos.

Para Nahás Correa1 hay particularidades en el niño que predisponen a que ocurra un traumatismo en la región de la cabeza y cuello:

  • Características anatómicas y comportamentales fisiológicas del niño en esa fase etaria: cabeza proporcionalmente grande en relación al resto del cuerpo, posición verticalizada de los dientes primarios, curiosidad e imprudencia.
  • Convulsiones y deficiencias mentales.
  • Maloclusión: principalmente clase II y clase I portadores de algún hábito (ambas con protrusión superior).

Una de las etapas más relacionadas con el trauma dentario son el gateo y la bipedestación (primeros intentos de caminar entre los 10 y 14 meses de edad). El niño no ha desarrollado habilidades que permitan su autodefensa frente a caídas, las que son resultado de experiencias previas; además, tiene una coordinación motora pobre (Figura 1).

El mecanismo de la lesión (qué elementos están involucrados y en qué circunstancias se produjo el hecho) proporciona información sobre la cantidad de energía transferida y el grupo de lesiones presentes. La cantidad de energía transferida es proporcional a m(v_f^2-v_i^2 ), donde m=masa, v_f= velocidad final y v_i= velocidad inicial y predice la severidad de las lesiones. Un niño que reciba el golpe de una piedra en la zona dentaria anterior no tendrá los mismos resultados si el objeto fuera un muñeco de plástico. Mientras que la diferencia de los cuadrados de la velocidad de la piedra y del muñeco de plástico puede ser similar, sus masas, y asimismo, la transferencia de energía, son diferentes en magnitud. El grupo de lesiones presentes nos indica que parte de la anatomía está comprometida según la dirección de la fuerza2.

El hueso del niño se diferencia del hueso adulto por tener un diferente coeficiente de elasticidad. Esto aumenta la posibilidad de sufrir mayor deformidad elástica ante un accidente, pudiendo incluso llegar a producirse incurvaciones plásticas3. Sus diferencias con las del hueso adulto, le permite al hueso infantil disipar mejor la energía antes de fracturarse y, al mismo tiempo, absorber mayor energía una vez producida la fractura, lo cual evita la propagación4. Una mayor proporción de cartílago le permite a su esqueleto inmaduro ser menos susceptible de fractura.

La superficie de la zona de impacto también está relacionada al daño producido (no es lo mismo barro, que arena o cemento). Es por ello que se insiste en recomendar superficies blandas alrededor de los juegos infantiles4.

Si bien el traumatismo dental está más relacionado a golpes de forma directa hacia la zona de la cara, en casos como caída de altura, las zonas corporales involucradas en niños menores de 2 años serían otras; mayormente zonas craneales. En una situación de caída de altura, la cabeza tendería a ir hacia abajo, pues cuanto más pequeño el niño, mayor es su cráneo en relación a su torso. Esta diferencia en tamaño, desplazaría el centro de gravedad en dirección cefálica4.

Gelfman MG et al., en un estudio realizado sobre caídas de altura en pediatría, encontraron que las lesiones del SNC fueron las más comunes. En las 100 historias clínicas revisadas, la fractura más frecuente fue la fractura de cráneo con 35 casos (21 ocurrieron en el grupo de 0 a 2 años). Hallaron también una diferencia significativa entre este grupo de edad (0 a 2 años), y los grupos de 3 a 10 y mayores de 10 años4.

La actitud del niño “de exploración del mundo” lo condiciona a resultar herido en el proceso. Durante la socialización, el niño pequeño practica en casa o en la primera escuela juegos o deportes guiado por su madre, niñera o profesor(a) y puede caer de bruces. Estas lesiones están asociadas a luxaciones dentarias y fracturas (dentarias y/o faciales)1. Como se mencionó, la gran parte de traumatismos dentarios tienen lugar entre los 6 a 24 meses de edad, es la etapa del gateo y del aprendizaje al caminar, de las caídas y de la ausencia de autoprotección. Su inmadurez neurológica, sumado a su inexperiencia (no utiliza las manos para protegerse), lo hace propenso a las caídas1.

Generalmente, la caída produce un impacto de la zona anterior del maxilar superior contra alguna superficie un poco más baja, como mesitas de centro. La zona dental anterosuperior es el “parachoques natural” por estar a esa edad, natural y funcionalmente protruída con relación al maxilar inferior. Por lo tanto, el traumatismo dentario sería el resultado de dinámica de una gran masa (cuerpo del paciente), cuyo desplazamiento (velocidad), es detenido por el choque de parte de esta masa (boca), y un objeto (piso, mesita de centro, etc.). Las características de este impacto llevan generalmente a pequeñas fracturas y/o desplazamientos dentarios. Son algo menos frecuentes las caídas de camas, cunas, sillas, sofás, rejas, etc.

Otras circunstancias pueden ser también responsables en menor grado de traumatismos buco faciales en bebés. Entre ellas:

  • Accidentes de tránsito.
  • Síndrome del niño maltratado: hasta el 75% de los niños que sufren abuso físico pueden presentar lesiones en la cabeza, cara, boca y cuello. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pacientes maltratados (niños o adultos), no denuncian el maltrato, por lo que se conoce solo una parte de este problema social. De todas las causas, ésta es la menos prevalente6 (sin embargo, en Perú y en países con características similares va en aumento), no porque suceda poco, sino porque no es manifestada por el padre o tutor. A esto se suma que el profesional mayormente no tiene el conocimiento suficiente para identificarlo, además que la identificación demandaría cuestiones legales, viajes a juzgados, pericias, contrademandas).
  • Autoagresión:, por ejemplo, dar cabezazos en la cuna.
  • Debilitamiento progresivo por patología dentaria (amelogénesis y/o dentinogénesis imperfecta) y caries dental5.
  • Traumas provocados por iatrogenia: fractura de un diente en el consultorio dental mientras se hace la eliminación quirúrgica de la lesión cariosa. La luxación, movilidad o avulsión de una pieza dentaria superior en un niño que está siendo sometido a un procedimiento bajo anestesia general y se usa con descuido el laringoscopio7. Johnson A & Lockie J han reportado una incidencia de trauma dental durante los procedimientos de intubación en anestesia general en niños de 5 a 9 años, de entre 0,07% a 12,08%. Manifiestan que la causa principal es el apoyo del laringoscopio sobre los dientes anterosuperiores. Recomiendan por ello, una visita previa del odontólogo-anestesista y la confección de un protector bucal en pacientes de riesgo (por overjert aumentado), para ser usado durante los actos operatorios8.

En resumen, cualquier acto médico que dé como resultado trauma en dientes y/o tejidos de soporte es considerado como causa iatrogénica1.

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* El doctor Mario Elías Podestá, PhD, es un reconocido especialista en Odontopediatría para Bebés y Decano del Colegio Odontológico del Perú-Región Lima.

 

Referencias

  1. Nahás Correa, MS. Odontopediatría na primeira infancia. Brasil: Ed. Santos.1998.
  2. Doherty GM, Meko JB, Olson JA, Peplinski GR, Worrall NK. Manual de Cirugía. 2ª. edición. España: Marbán Libros S.L. 2000.
  3. Gascó GJ, Gascó AJ, Barra PA. Conceptos básicos en traumatología infantil. Epidemiología. Tratamiento cerrado de las fracturas. Tratamiento abierto de las fracturas. Remodelamiento de fracturas mal consolidadas. Pediatr Integral 2002; 6(6).
  4. Gelfman MG, Ledesma J, Hauier F, Volonté P, Orbe G y Fiorentino JA. Trauma por caída de altura en pediatría. Arch. argent. pediatr 2005;103(5):414-419.
  5. Elías PMC. Odontopediatría y prevención en Salud Bucal. 1ª. Ed. Fondo Editorial Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Lima, Perú. 2005.
  6. Kawabata CM, de Sant'anna GR, Duarte DA, Mathias MF. Estudo de Injúrias Traumáticas em Crianças na Faixa Etária de 1 a 3 Anos no Municipio de Barueri, São Paulo, Brasil. Pesq Bras Odontoped Clin Integr, João Pessoa 2007; 7(3).
  7. Seow WK, Ferham S, Young WG, Daley T. Dilaceration of a primary maxillary incisor associated with neonatal laryngoscopy. Pediatr Dent 1990;12(5).
  8. Johnson A & Lockie J. Anaesthesia and dental trauma. Anaesthesia and Intensive Care Medicine 2005; 6 (8).

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