Dental Tribune Latin America

Fortalecimiento del control de infecciones en el consultorio (1)

By Enrique Acosta-Gío
April 25, 2020

El experto en seguridad en odontología, Dr. Enrique Acosta-Gío, obtuvo el premio James Crawford Lifetime Achievement Award otorgado por la Organización para la Seguridad, Asepsia y Prevención por el trabajo que realizó durante la epidemia en México de la influenza H1N1 de 2009. En esta primera parte de este artículo, el Dr. Acosta-Gío explica los procedimientos de bioseguridad necesarios para fortalecer el control de infecciones en el consultorio odontológico.

  BIOSEGURIDAD EN LA CLINICA DENTAL  

Los protocolos de bioseguridad para evitar el contagio de enfermedades han adquirido una importancia capital a raíz de la pandemia del coronavirus. Ya no es posible tener una clínica que no cumpla con los más altos requisitos de bioseguridad si se pretende que los pacientes acudan a la consulta. El siguiente artículo es parte de una serie de Dental Tribune sobre bioseguridad en la clínica odontológica.

Antecedentes

Las clínicas y consultorios odontológicos son lugares seguros para la atención de la salud bucodental, pero existe evidencia genómica de la transmisión de infecciones en los consultorios dentales,[1] cuando ocurren fallas en los procedimientos para el control de infecciones.

Estamos expuestos a virus y bacterias que nuestros pacientes transportan y diseminan. En particular, estamos expuestos a aerosoles y salpicaduras que los procedimientos odontológicos generan en la boca del paciente.

La hepatitis B es un verdadero riesgo ocupacional para el cirujano dentista y su personal auxiliar. También hemos documentado la exposición ocupacional a bacterias resistentes a múltiples antibióticos.[2]

“Si la saliva fuese roja” (If Saliva Were Red), un recurso educativo creado en la Universidad de Pittsburg, muestra como la contaminación biológica se disemina por un consultorio dental a través de lo que tocamos y lo que salpica desde la boca del paciente (versión actualizada disponible pagando en osap.org).

El SARS-Coronavirus-2 y la enfermedad COVID-19

El SARS-Coronavirus-2 (SARS-CoV-2) es un virus MUY TRANSMISIBLE, que causa la enfermedad denominada COVID-19. Este síndrome respiratorio severo agudo puede afectar a la mayoría de las personas expuestas, particularmente a los adultos mayores y personas con condiciones médicas preexistentes.

Las personas infectadas con SARS-CoV-2 pueden ser contagiosas desde antes de que aparezcan los primeros síntomas. Posiblemente hay adultos que cursan la infección sin presentar síntomas.

Al parecer, la mayoría de los niños infectados permanecen asintomáticos o cursan una enfermedad leve, pocos requieren de hospitalización.

El virus SARS-CoV-2 está presente en las secreciones nasales y en la saliva. Este virus puede permanecer infeccioso durante horas sobre diversas superficies. Pero, parece ser desactivado fácilmente con la aplicación de antisépticos (sobre las manos) y desinfectantes (sobre superficies inertes).

Ahora y después

En este momento (abril 2020) debemos mantener el distanciamiento social para evitar que incremente exponencialmente el número de personas infectadas. Estamos “comprando tiempo” para que no se rebase la capacidad de los sistemas hospitalarios. El riesgo de reiniciar la actividad económica antes de tiempo es que pueda haber una nueva fase exponencial de morbilidad y mortandad.

Durante el distanciamiento social, permaneceremos en casa y los consultorios estarán cerrados. Excepcionalmente, atenderemos sólo emergencias impostergables, que no podamos manejar a distancia con paracetamol y antibióticos. Pero, esto sólo en pacientes debidamente “tamizados” y sólo bajo el más estricto control de infecciones.

¿Confiamos en nuestros actuales procedimientos de control de infecciones?

Mientras exista transmisión comunitaria y se detecten nuevos casos de COVID-19, deberemos actuar para evitar la exposición, nuestra y de los pacientes, a SARS-CoV-2.

Para atender emergencias durante la etapa de distanciamiento o al reabrir, cuando se reactive la actividad económica, deberemos estar alertas ante la posibilidad de que los pacientes, los odontólogos o el personal de apoyo sean transmisores de este virus.

¿Podremos tener certeza de que una persona no porta el nuevo coronavirus?

Después del distanciamiento social, mientras aún haya casos de COVID-19, volveremos a trabajar en la clínica, bajo procedimientos “fortalecidos” para la prevención y el control de infecciones.

Aún no hay profilaxis post exposición

En el contexto del COVID-19, estaremos alerta de nuestras posibles exposiciones y sobre la posible aparición de sintomatología. También vigilaremos al resto de nuestro equipo de trabajo y a los pacientes.

En algún momento, ya no habrá más casos de COVID-19 y eso marcará un retorno a una nueva “normalidad”.

Tamizaje

Debemos esforzarnos por descartar, en la medida de lo posible, que una persona sea portadora de SARS-CoV-2. La Asociación Dental Americana publicó, como guía, tres algoritmos.

La meta es evitar que el SARS-CoV-2:

  • Llegue al consultorio en alguna persona, ya sea profesional de la salud o paciente.
  • Se disemine en la clínica por contacto o mediante aerosoles y salpicaduras.
  • Permanezca viable en superficies contaminadas (puede permanecer viable por horas).
  • Salga del consultorio en alguna persona expuesta no-intencionalmente, ya sea profesional de la salud o paciente.
  • Regrese con nosotros a casa en artículos o ropa contaminados.

Debemos entrevistar al paciente por vía telefónica antes de programar la cita. Debemos valorar su posible riesgo, hasta un alto nivel de certeza, de que no es portador del nuevo coronavirus. Deberemos seguir las pautas para la realización de pruebas de laboratorio e interpretación de los resultados, según indiquen las autoridades sanitarias.

Aplicar sin excepciones los protocolos para evitar infecciones

Se tratará de evitar que haya visitantes o que el paciente venga acompañado o también tendremos que tamizar a visitantes y acompañantes.

Debemos avisar y dar seguimiento a los pacientes en caso de sospechar una exposición no intencional a SARS-CoV-2 en nuestro consultorio.

Control de infecciones

Existen procedimientos recomendados para el control de infecciones en consultorios dentales, publicados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Estas recomendaciones, basadas en evidencia, son parte de la normativa de cumplimiento obligatorio en los consultorios dentales en México.

El control de infecciones se basa en cuatro principios:

I. Actuar para estar sano

II. Evitar el contacto con Material Biológico Potencialmente Infeccioso (MBPI)

III. Hacer seguro el instrumental

IV. Evitar que se disemine la contaminación.

I. ACTUAR PARA ESTAR SANO

Capacitación

Para mantenernos sanos, debemos capacitarnos para aplicar los procedimientos recomendados. El cumplimiento permanente de estos procedimientos es un reto que requiere de técnicas de mejora continua y modificación conductual.

Debemos recibir las inmunizaciones recomendadas para los profesionales de la salud.

Exclusión del trabajo

El profesional o su personal de apoyo que presente fiebre o sintomatología respiratoria NO deberán acudir al consultorio.

Por el contrario, aquel profesional o asistente que ya se recuperó de COVID-19 y fue dado de alta con PCR negativo, puede ser de gran utilidad para el contacto con los pacientes sospechosos de infección por SARS-CoV-2.

Inventario

Es importante llevar un inventario de los materiales y vestimenta protectora disponibles para nuestro trabajo seguro.

Preparación del consultorio

Para facilitar la limpieza y desinfección de superficies, se retirarán de la sala de espera las revistas, juguetes y diversos objetos que puedan contaminarse.

Debemos imprimir y colocar señalización con recordatorios e instrucciones en lugares visibles, tanto para los pacientes como para el equipo de trabajo.

Distanciamiento

La preparación del consultorio incluye mantener el distanciamiento en la sala de espera y en el espacio clínico.

Debemos evitar que varios pacientes coincidan y compartan espacios. Podemos pedirles que esperen en su auto hasta que les llamemos para que entren al consultorio y pasen directamente al cubículo.

Pediremos a los pacientes que no traigan acompañantes. Si es imprescindible que traigan a un acompañante, por ser niños o personas discapacitadas o adultos mayores, entonces debemos tamizar a los acompañantes.

Desde luego, habrá situaciones, como en las clínicas de enseñanza, donde esto sea muy difícil de lograr.

II. EVITAR EL CONTACTO CON MATERIAL BIOLÓGICO POTENCIALMENTE INFECCIOSO

Los procedimientos para la prevención y el control de infecciones se aplican a todos los pacientes sin excepción, ya que cualquiera de ellos es potencialmente infeccioso.

Precauciones estándar

Son potencialmente infecciosos la sangre y todos los fluidos corporales, las secreciones y las excreciones. También son potencialmente infecciosas las membranas mucosas y la piel no intacta. En forma complementaria, existen precauciones específicas para la transmisión por contacto, por salpicaduras o por vía aérea.

Higiene respiratoria

Debemos seguir las recomendaciones para la higiene respiratoria y tener “modales” al estornudar o toser (“cough etiquette”).

Higiene y lavado de las manos

Todos debemos lavarnos frecuentemente las manos. Ver recomendaciones de CDC.

Aerosoles y salpicaduras

Los odontólogos estamos particularmente expuestos a los aerosoles y salpicaduras generados por los procedimientos clínicos que realizamos en la boca de nuestros pacientes.

Para reducir los aerosoles y salpicaduras:

  • Aplicar enjuagues bucales (peróxido de hidrógeno al 1.5%) para el paciente antes de iniciar los procedimientos.
  • Colocar, siempre que sea posible, un dique de goma.
  • Utilizar succión de alto volumen.
  • No utilizar la jeringa triple.
  • Utilizar técnica de 4 manos.
  • Emplear instrumentación manual, lo más posible.
  • Preferir las radiografías extraorales, ya que las intraorales exigen mayor exposición a la saliva.

Vestimenta protectora

Nuestro trabajo nos exige estrecha proximidad con el paciente y nos resulta imposible mantener la “sana distancia”.

Ante el riesgo de posible exposición a SARS-CoV-2, es insuficiente utilizar sólo una mascarilla quirúrgica sencilla. Uno de los cambios más notables será el uso de la vestimenta protectora que emplearemos en la consulta odontológica.

La vestimenta protectora debe ser impermeable para proteger la piel, las mucosas y la ropa de calle del profesional. Además, deberá ser resistente para mantener su integridad durante los procedimientos clínicos.

Protección facial

Emplearemos caretas (que se deben limpiar y desinfectar después de cada paciente). También utilizaremos mascarillas quirúrgicas o respiradores N95 (que se deben desechar después de cada paciente).

Utilizaremos batas desechables de manga larga, pijama quirúrgico y guantes de látex o vinilo.

Debemos seguir la secuencia recomendada para colocarnos la vestimenta protectora, cuidar su integridad durante su uso y cambiarla con cada paciente.

Es MUY IMPORTANTE seguir las recomendaciones para quitarse la vestimenta protectora sin tocar sus superficies expuestas, ya que podemos contaminarnos.

Desechos

La vestimenta no reutilizable se colocará cuidadosamente en bolsas rojas, de acuerdo con la normativa aplicable.

Al final del día

Antes de salir del consultorio, debemos cambiarnos de las pijamas quirúrgicas a la ropa de calle.

Deberemos ser cuidadosos de transportar la vestimenta protectora reutilizable para su lavado, sin exponer a otras personas.

Debemos ducharnos inmediatamente al llegar a casa. También debemos lavar la vestimenta protectora reutilizable. Para su lavado, esta vestimenta contaminada deberá mantenerse separada de las prendas de vestir del resto de la familia.

NO SE PIERDA MAÑANA LA SEGUNDA PARTE DE ESTE ARTICULO

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El doctor Enrique Acosta-Gío, DDS, PhD, es Jefe del Laboratorio de Microbiología, División de Estudios de Posgrado e Investigación, Facultad de Odontología, Universidad Nacional Autónoma de México. Contacto: acostag@unam.mx

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