Dental Tribune Latin America

La tecnología en la práctica odontológica

Por Mariela Padilla
May 28, 2019

Las clínicas deben iniciar su transformación tecnológica gradualmente, convirtiendo herramientas que usamos a diario, como el celular, en un recurso, afirma la especialista en Dolor Orofacial y Educación a Distancia en la Universidad del Sur de California en Los Angeles.

   NUEVOS PARADIGMAS, NUEVOS PROTOCOLOS  

Una de las grandes bondades del ejercicio de la odontología en la actualidad es el acceso a los recursos tecnológicos, por lo que las clínicas modernas son espacios interconectados, digitalizados y eficientes.

Términos que antes eran desconocidos para nuestra profesión son ahora parte del vocabulario dental y conceptos como escanear, renderizar, subir a la nube, archivos DICOM y SCORMs van poco a poco irrumpiendo en la cotidianidad de la clínica. Los laboratorios de yesos, acrílicos y metales le dan paso a la reproducción digital, impresión 3D y procesos de recorte automatizado.

Esta revolución trae consigo muchas oportunidades, pero también retos y una urgente necesidad de subirse a este “tren” para no quedarse sentado en la estación del pasado. La mayor ventaja que una clínica con tecnología de punta tiene es el uso eficiente de su recurso más valioso: el tiempo.

Revise los procedimientos que más ha realizado en el último año y analice cuál sería una mejora en el proceso de ese tratamiento en particular".

¡El clínico puede ofrecer en horas tratamientos que hace muy poco tiempo requerían semanas! Además, gracias a la predictibilidad y exactitud de los distintos procesos, el número de repeticiones se reduce casi a cero. Los pasos intermedios también desaparecen, por lo que hay un cambio en la dinámica de la clínica y la relación con los proveedores.

Otra ventaja es la posibilidad de tener información fidedigna y mejor visualización de las estructuras orofaciales, por ejemplo con el uso de la imagen volumétrica para diagnóstico y seguimiento, y el uso de magnificación durante la ejecución de distintos procedimientos.

Los expedientes dejan de ocupar la mitad de la oficina, para ser ahora piezas de información que residen en el espacio, como si fuera una nube que nos persigue donde quiera que vayamos, por lo que en la actualidad podemos acceder a la información de nuestros pacientes desde cualquier lugar con acceso al internet.

La búsqueda de evidencia científica se ha facilitado también y cada vez más los profesionales se actualizan, formal o informalmente, utilizando la metodología virtual. Si tantas son las ventajas, ¿cuáles son los retos? ¿Por qué no ha habido una migración masiva?

La respuesta es quizás obvia y en primera instancia podríamos mencionar el costo, para la mayoría, imposible de enfrentar. No hay que perder perspectiva, esa fue la misma dinámica con los televisores a color, las computadoras y los celulares, así que por lógica, lo mismo ocurrirá eventualmente con la tecnología dental.

Los pioneros van abriendo paso a los que poco a poco adquirirán equipos, que cada día serán más accesibles. Una situación más retadora es el hecho de que muchos profesionales no están preparados actitudinalmente para esta evolución. Ven la tecnología como innecesaria y consideran que con ella se pierde el calor humano y lo artesanal de nuestra profesión.

¡El banco de la estación está ocupado por quienes no están listos para conocer las maravillas de viajar en tren! No sólo se pierden de la satisfacción de poner a la tecnología al servicio de su arte, sino que también se la están negando a sus pacientes.

La inversión requerida en tiempo y dinero hace que no sea posible hacer la transición en un sólo paso (excepto para un reducido grupo de colegas), ¡pero no significa que sea imposible empezar! Además, no todas las oficinas tienen las mismas necesidades, por lo que no hay un estándar de equipamiento.

El reto de hoy es iniciar con lo que tenemos a mano y convertirlo en nuestro recurso. Un par de ejemplos son el uso del celular como herramienta de trabajo (para revisar interacciones medicamentosas o bajar videos educativos), y buscar a un colega que esté dispuesto a compartir sus experiencias digitales y empezar hoy mismo a entrenarse en su uso.

El siguiente reto es hacer una primera inversión, la magnificación (lupas) es un buen punto de inicio. Revise los procedimientos que más ha realizado en el último año y analice cuál sería una mejora en el proceso de ese tratamiento en particular. Si no sabemos para dónde vamos, no podremos elegir el camino correcto. Vivimos en una época de transformación de nuestra profesión, un nuevo paradigma, que definitivamente, trae nuevos protocolos!

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* La Dra. Mariela Padilla es Profesora Asociada, Directora del Certificado en línea de Dolor Orofacial y Directora Asistente del Departamento de Educación a Distancia en la Herman Ostrow School of Dentistry, University of Southern California, Los Angeles. Es odontóloga (Universidad de Costa Rica, 1989), especialista en Dolor Orofacial (UCLA, 1998) y Master en Educación (Universidad Latina, 2005). marielap@usc.edu

Ver artículo anterior de la Dra. Mariela Padilla: El dolor en poblaciones vulnerables

 

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